martes, 26 de agosto de 2008

ENERGÍA NUCLEAR NO GRACIAS...............








Por qué nos oponemos a la Energía Nuclear



Nos oponemos al uso de la energía nuclear tanto civil como militar. A pesar de la propaganda institucional e industrial, la energía nuclear suma más desventajas que ventajas y no representa en ningún momento una solución al calentamiento global y a nuestros modelos de desarrollo energívoros. Primero, basándonos en el principio de precaución, recordamos que el riesgo de accidente sigue existiendo. Ejemplos de esto son los sucesos de Garoña (Burgos) cuyo circuito primario posee piezas afectadas por una corrosión severa o de las anomalías de diseño que se hallaron en la central de Trillo (Guadalajara). Nadie se merece sufrir las consecuencias sociales, económicas y medioambientales de una catástrofe nuclear (que provenga de un accidente o de un acto de terrorismo). Por otro lado, la gestión de los residuos radioactivos –enterrados, en superficie o exportados a otros países- es aún una asignatura pendiente, un legado para las generaciones futuras que tendrán que pagar nuestros errores. No basta con decir desde la demagogia que las centrales no emiten C02 ya que para cada tonelada de C02 tenemos que tomar en cuenta la cantidad de residuos radioactivos generados y otras externalidades negativas creadas en el medio ambiente. Además, la energía nuclear es una energía centralizada, poco rentable, costosísima, con una eficiencia energética mínima y que necesita un alto nivel de seguridad. Es el símbolo de una sociedad tecnócrata, secretista y del desperdicio. Tampoco habría que olvidar que la energía nuclear sólo puede producir electricidad, que no cubre más de 1/3 de las necesidades en energía y que no es una alternativa frente a la principal crisis energética actual vinculada al petróleo. Pero sobre todo, la energía nuclear comporta un riesgo siempre minusvalorado: la proliferación nuclear. Recordamos que la energía nuclear requiere sociedades estables y un marco internacional en paz. Con los numerosos conflictos en curso, especialmente en el Medio Oriente, y con toda la potencia nuclear civil y nuclear almacenada en este mundo globalizado, ya tenemos lo suficiente para aniquilar de una vez por todas la Tierra y la especie humana. Por lo tanto, pedimos el desarme nuclear mundial y el cierre progresivo de todas las centrales nucleares del Estado Español y, en particular, de la central de Garoña. Más allá, para enfrentarnos al fin del petróleo y al calentamiento global, proponemos un plan ambicioso a nivel estatal y europeo para el desarrollo y la inversión en la eficiencia energética, el ahorro y las fuentes renovables de energía. Alternativas no faltan. Frente a esta dependencia del oro negro y de otros combustibles fósiles, es necesario promover una movilidad sostenible y para ello, es urgente la creación de una nueva cultura del transporte y de la energía que pase por limitar el uso del automóvil en las ciudades, ampliar la red de transporte público y limpio, desarrollar una red de ferrocarril sostenible y no de alta velocidad. Mientras sigamos un modelo basado en la construcción de mega-infraestructuras muy exigentes en energía, es necesaria una reflexión global para pasar de un desarrollo de la rentabilidad económica a una cultura de la rentabilidad social y ecológica. Por último, la eficiencia energética es la gran olvidada en un país donde el consumo energético creció en un 4,6% entre 2003 y 2004. La eficiencia no debe aplicarse únicamente a las industrias, sino también a los edificios, al tercer sector, o también a la electricidad que es un vector extremadamente ineficaz de energía, con grandísimas pérdidas en su transporte y transformación.

Fuente Berdeak

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