lunes, 4 de agosto de 2008

Salvar los Pirineos


Salvar los Pirineos

José María Lancho. Abogado. Fue Candidato de Los Verdes - Grupo Verde al Senado en estas últimas elecciones generales 2008

Borges detectó cierta incapacidad para el paisajismo en la narrativa española, parece que ese defecto todavía se advierte en cierto tipo de literatura: las leyes medioambientales españolas, sin duda uno de los últimos refugios de los defectos narrativos de la historia de España.

Si un visitante recorriera algunas partes del litoral español o de su montaña e intentara recrear el tipo de normativa medioambiental que protegió aquellos parajes otrora felices y únicos, la conclusión más benigna sería la de que no existió protección legal alguna. No obstante tenemos normas sabias y duras, pero al contemplar lo frustrado de su resultado el derecho medioambiental es un derecho que nace para ser inoperante, es decir nace para ser decorativo. La discrecionalidad administrativa se camufla en un aparatoso procedimiento denominado evaluación de impacto ambiental que normalmente adquiere una cualidad adjetiva a un proyecto que no se discute en absoluto, incorporando, en su caso, algunas recomendaciones, en vez de ser objetivo con capacidad de veto técnico respecto a la viabilidad medioambiental y la huella ecológica resultante del proyecto. Hemos conseguido que la Directiva 2001/42/CE no sirva para nada y lo hemos hecho mediante la promulgación de más de una docena de leyes que como el humo o la tinta de un calamar gigante en los mares de la impunidad enmascara un resultado catastrófico.

La experiencia nos dice que no nos suelen gobernar filósofos y que la concentración de poder en nuestra democracia es parte de los problemas y no parte de la solución.

Los clanes más politizados del ladrillo han decidido que Los Pirineos –como ha ocurrido con Gredos- deben culminar su memorable legado de destrucción iniciado en nuestras costas. Ahora es Jaca el objetivo: Ya se sabe que no va a haber conexión con Francia, no existe ni ha existido una partida presupuestaria en ese país para secundar a los constructores españoles, los informes de impacto ambiental en Francia son del todo opuestos a semejante devastación y la opinión política en ese país tampoco es partidaria de la construcción de autopistas por el Pirineo. La justificación política del proyecto fue un falso pretexto dirigido a una opinión pública a la que se considera muy poco. Un gran fraude al pueblo aragonés para que algunos hagan obras sin una verdadera justificación El informe de impacto se realizó nada menos que hace 5 años, sobre datos muy anteriores pero en 5 años el medio ambiente pirenaico está mucho más deteriorado ha sido duramente agredido por la construcción sin medida ¿son válidos los datos de impacto de la autovía en 2002 ahora a fines de 2007? Estamos acostumbrados a que las normas se simulan pero no se cumplen y en este caso existen importantes tramos que ni siquiera han sido objeto de evaluación de impacto “Resolución de 18 de julio de 2006, de la Secretaría General para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático, por la que se adopta la decisión de no someter a evaluación de impacto ambiental el proyecto «Autovía A-21, Jaca-LP Navarra. Subtramo: enlace con la carretera A-1601-enlace de Sigüés (Zaragoza)», tramo que afecta a una zona de protección del quebrantahuesos, según el promotor –parte al parecer nada interesada no se conoce la existencia de especies incluidas en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas –excluyendo el quebrantahuesos-,Sierra de Leyre es declarada como Enclave Faunístico de Interés debido a su inclusión en la ZEPA «Sierra de Leyre y Orbá» y aparece avifauna de interés, como buitre común, alimoche, buho real, chova piquirroja, águila real. Cualquiera que piense que el sistema puede mantenerse sano al mismo tiempo que el negocio esencialmente especulativo, se equivoca. Es la era del simulacro de la falsa técnica, la decisión política sólo necestita el factor técnico en su retórica pero no en lo que constituye sus límites.

El mismo ramal norte del Camino de Santiago ha quedado seriamente afectado en Aragón y en Navarra.

Por su dimensión y la especial ubicación es un proyecto único en Europa occidental pero es un proyecto que tiene otras dos peculiaridades: la primera que para llevarlo a cabo se ha elegido una falsedad política: la posibilidad actual de una conexión con Francia, que existe un análisis coste beneficio y que el daño ecológico aunque severo –según el propio informe ambiental en los tramos en que sí se ha hecho- es asumible.

La zona Navarra va a ser igualmente dañada sin remedio: incluso la Abadía más famosa de Navarra: Leyre, lo que representa en Francia San Dionisio y en Inglaterra Westminster. Allí estuvo el alma de Navarra la débil fogata de la cultura durante muchos siglos oscuros arropada y contradictoria por la lucha y la oración y como decía Pérez de Urbel “tan identificadas están –allí- la tierra y la Abadía que la historia de ambas surge al mismo tiempo noble y luminosa de entre las sombras antiguas”.

Durante siglos al lado del monasterio o dentro de él el palacio real y el obispo. Uno de los campos de batalla más cruciales de Cluny y del Císter.

La ciudad de Jaca ya desconectada de su pasado en su actual delirio edificador, con el nuevo proyecto dejará de ser destino de viaje para pasar a ser punto de paso –y sin parada- hacia Huesca. La Diputación General de Aragón ha llegado a afirmar que una autovía de alta densidad circulatoria en las inmediaciones pirenaicas de zonas de alta sensibilidad biológica no se prevé que produzca una alteración apreciable. Un Benidorm en los Pirineos es un modelo sostenible para nuestras autoridades que utilizan el formato y la retórica técnica para solemnizar la verdad que ocultan: la sostenibilidad del modelo y la irreversibilidad del daño sobre espacios naturales únicos no son motivos suficientes para detener los gastos delirantes que benefiaciaran a unas empresas que no están radicadas en los pueblos sobre los que se va a imponer el trazado.

Si los laboratorios más asépticos de nuestras facultades de derecho pudieran formular una pregunta que sólo tuviera un único sentido y esta pregunta fuera ¿según este proyecto cuál es el límite de tolerancia en cuanto a daño ecológico para la aprobación de un proyecto de infraestructura o construcción en España? Habría que responder que ninguno.

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