viernes, 3 de octubre de 2008

¿CRISIS?,.........¿DE QUÉ CRISIS HABLAMOS?.





En los últimos meses, el término más repetido es el de crisis. Todo/as hablamos de ella pero la pregunta que debemos hacernos es ¿de qué crisis hablamos? La economía española creció nominalmente en el último decenio a una media anual superior al 3% del PIB. En este mismo período, los beneficios empresariales se multiplicaron en un 73%, especialmente los de las multinacionales.
El modelo de crecimiento en esta década, siguiendo las directrices de la globalización económica, se basa esencialmente en la especulación financiera, la explotación de la inmigración, la depredación del medio ambiente, la flexibilización de las condiciones laborales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
Características que se pueden visualizar con facilidad en los sectores considerados más “dinámicos”: el sector inmobiliario, el sector turístico y principalmente el sector financiero, basado en la especulación, (tierras, materias primas, armas…) y el movimiento virtual de capitales. Las grandes empresas del Ibex 35 en ese “casino” llamado Bolsa, mueven anualmente hasta un billón de euros, tanto como todo el PIB del estado español.
Este modelo de crecimiento insostenible medioambiental, injusto y desigual presenta a niveles del estado español la siguiente quiebra social:
Casi un tercio de los hogares españoles son mileuristas, es decir, cerca de 5 millones de hogares (hogar = 2,1 personas).
Los salarios han perdido más de un 5% de poder adquisitivo
Los ingresos del 20% de la población más rica han pasado de significar 5,1 veces los ingresos del 20% de la población más pobre.
La población española considerada como pobre, se sitúa en el 20%
Los bajos salarios y la alta precariedad en el empleo, explican en gran medida que la población de rentas bajas haya aumentado a un ritmo superior, el 5,4%, que el tramo de población de rentas medias.
A esta situación le llamaban “crecimiento, bonanza, milagro, etc.”, cuando la realidad era ya de una auténtica crisis para gran parte de la sociedad.
En este momento, debemos tener en cuenta que el PARO se ha situado en el 12% sin que la TEMPORALIDAD haya descendido del 32%. El IPC ha subido al 5´5% mientras los SALARIOS siguen perdiendo poder adquisitivo. Desciende el PIB por debajo del 1% y se pretende incrementar la PRODUCTIVIDAD, abaratando el DESPIDO firmando una nueva REFORMA LABORAL.
Por otro lado, la POLÍTICA TRIBUTARIA dirigida a beneficiar al capital con bajadas de impuestos a las grandes fortunas y recorte de las cotizaciones empresariales, desemboca en una política de PRIVATIZACIONES y desmantelamiento de los SERVICIOS PÚBLICOS (sanidad, educación, atención, transportes, comunicaciones,…) que “pagamos” entre todo/as, como entre todos y todas “ponemos” las miles de muertes por ACCIDENTES LABORALES.
El capital, los gobiernos, la patronal y el sindicalismo mayoritario, pretenden que “su crisis” la paguemos los de siempre: los trabajadores y las trabajadoras, estafados laboral y socialmente con las Reformas Laborales y las políticas de consumo insostenible que han hecho desaparecer lo colectivo y lo público, como garantía de derechos sociales para todos y todas.
No debemos ignorar que este proceso de empobrecimiento de la mayoría, consolida la globalización capitalista, desde una concepción autoritaria, represiva y militarista de la sociedad, fomentando el incremento del negocio armamentista como la especulación salvaje sobre la energía y los alimentos condenando al hambre a millones de personas.
Este proceso global de retrocesos lo estamos sufriendo de manera muy especial en el caso de la Unión Europea, donde asistimos a un proceso profundamente antidemocrático de imposición parlamentaria de un tratado/constitución rechazado una y otra vez en referéndum.
Una imposición acompañada de otras medidas y directivas que, junto con la autonomía dotada al Banco Central Europeo, constituyen el germen de una auténtica dictadura económica. Nos referimos al Tratado de Lisboa refrendado por el sindicalismo mayoritario para imponer la flexibilidad laboral y el despido libre. La directiva Bolkestein que nos impone el desmantelamiento de los Servicios Públicos. La directiva de la vergüenza, directiva del retorno de la inmigración, que restringe los movimientos y los derechos de las personas inmigrantes. Y la más reciente directiva de las 65 horas sobre Jornada de Trabajo que prolonga la jornada laboral y elimina la vida social personal.

Frente a esta realidad, necesitamos una cultura de la resistencia contra el consumismo, contra el crecimiento por el crecimiento sin fines colectivos. Necesitamos salir a la calle para parar esta máquina de desorden, injusticias y desigualdades, llamada economía de mercado o capitalismo y construir, a través de la cooperación y la solidaridad, una sociedad que respete el medio ambiente, el trabajo digno, el tiempo de vida colectivo de las personas ligado a la producción de bienes sociales suficientes para todos y todas.
Necesitamos movilizarnos en nuestro día a día y caminar todas y todos juntos hacia una HUELGA GENERAL.

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