martes, 18 de noviembre de 2008

DESNUTRICIÓN INFANTIL.


La desnutrición infantil es una urgencia médica que no
recibe la suficiente atención internacional. Cambiar esta
realidad es uno de los objetivos de la ONG Médicos sin Fronteras
que lucha para conseguir que los gobiernos actuales,
que prestan ayuda alimentaria, cambien sus programas
y proporcionen alimentos que cubran las necesidades de
los más pequeños.
Las imágenes de niños hambrientos forman ya parte
de la conciencia pública, no así sucede con los niños mal
alimentados. La malnutrición provoca que los pequeños no
crezcan normalmente y sean vulnerables a enfermedades
comunes tales como un resfriado o una diarrea, y otras
como neumonía o sarampión.
Las estrategias actuales para atajar la desnutrición
infantil no son eficaces porque aunque las madres reciben
consejos sobre cómo alimentar a sus hijos o normas de
higiene, ellas no tienen recursos para adquirir los alimentos
ricos en nutrientes de origen animal que contengan los 40
elementos esenciales que necesitan sus hijos pequeños
para crecer y estar sanos. Sin embargo y frente a esta
situación, la ayuda internacional sigue suministrando
mezclas de harinas que no contienen estos nutrientes. El
resultado es una elevadísima mortandad provocada por
una mala alimentación.
Hasta los seis meses de vida, los niños solo necesitan la
leche materna para alimentarse. A partir de esta edad, su
organismo requiere más energía y alimentos que contengan
vitaminas y minerales como calcio, potasio, zinc y hierro,
presente en la carne de pollo, los huevos y los productos
lácteos, por ejemplo.
Durante mucho tiempo, se vienen utilizando mezclas
de harinas enriquecidas, las llamadas CSB (corn soy
blend), para combatir la desnutrición. Su composición
no ha variado desde hace años a pesar de que hay otros
alimentos compuestos que sí son ricos en nutrientes;
son los llamados RUFT (ready-to-use-therapeutic food).
Además, estos alimentos pueden administrarse en casa
bajo supervisión de la madre o el cuidador en vez de en
un hospital. De esta forma, el tratamiento puede llegar a
un mayor número de niños.
La ONG Médicos sin Fronteras aboga para que los
RUFT, más costosos que las harinas, se incorporen a los
programas internacionales de ayuda; cuando esto suceda
se deberá incrementar la producción. Hay compañías que
ya han mostrado interés pero su inversión debe asegurarse
primero grandes pedidos. Mientras, MSF le pregunta a los
líderes del G8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia,
Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) si tienen la voluntad
de invertir de forma decidida en el futuro de estos niños
y parece ser que no, puesto que no han llegado a ningún
acuerdo en la última cumbre.
Para hacerse socio y obtener más información sobre
las actividades de la campaña contra la desnutrición de
Médicos sin Fronteras se puede consultar www.msf.es y
www.accessmed-msf.org.■■■

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