lunes, 17 de noviembre de 2008

REFLEXIONES DE UN VERDE.


Pero lo que verdaderamente importa no se cocina en Segovia, y mucho menos en Sevilla, tampoco en Tarragona donde la Mesa de Unidad decidió inhibirse a favor de Hondarribia, sino, ¡cómo no! en Washington, donde hoy se celebra la ceremonia que oficializa el colapso del sistema monetario y financiero surgido de las cenizas de la II Guerra Mundial, una cumbre histórica en busca del Nuevo Orden Mundial. No será fácil otro Bretton Woods, otro “golpe de Estado” global y plutocrático. Si sale mal puede que salgamos todos ganando, aunque el mundo salte en pedazos. Tenía que ocurrir, necesitábamos un apocalipsis financiero para trascender el cruel y despiadado sistema capitalista y construir un mundo nuevo y feliz sobre sus cenizas. La sinrazón capitalista, cuyo máximo exponente han sido desde 1944 las políticas del Banco Mundial y el FMI, que es lo mismo que decir el cartel de los banqueros internacionales, propietarios privados de la Reserva Federal de los Estados Unidos y de la máquina de hacer billetes verdes, nos va a sumir a todos en la más absoluta penuria. Y no hay el menor atisbo de que este fracasado modelo de economía de casino tenga sustituto a corto plazo. La masa monetaria ha traspasado el umbral de la ciencia-ficción y el mercado se ha despeñado, con su pesada carga de activos tóxicos, por el precipicio de la deuda impagable, hasta darse de bruces con la economía real, la que guarda una simetría perfecta con la riqueza real. En resumen, el colapso financiero tendrá, tiene ya, dramáticas consecuencias para el ciudadano global, pero abre las puertas a un mundo nuevo, lleno de oportunidades para el cambio social, una nueva civilización y una nueva humanidad con nuevos valores. Era inevitable que la burbuja financiera explotara (no es “yalodecíayoísmo”, tan frecuente ahora a toro pasado, llevo más de tres años escribiendo y teorizando sobre ello). El problema es que nadie, ni siquiera Los Verdes, y muchos menos los de casa, tenemos fórmulas sólidas o herramientas teóricas para evitar las terribles consecuencias, que asolarán el planeta y diezmarán, sí diezmarán, a la humanidad. Estamos ante un escenario tan trepidante como complejo, y es aquí cuando más se manifiesta la necesidad de disponer de instrumentos de intervención política y social a la altura de las circunstancias. El discurso actual de Los Verdes, plasmado espléndidamente en Camberra, es a todas luces insuficiente para abordar la hecatombe financiera y sus repercusiones ecológicas y sociales. Cuando Los Verdes españoles deberíamos estar participando más que nunca en la construcción de una alternativa política y económica global en una época en la que necesariamente toca desglobalizar la economía e iniciar la senda terapéutica del decrecimiento, resulta que seguimos hundiéndonos en la insignificancia, contemplándonos el ombligo y escupiendo a nuestros semejantes. No es momento para hacer demagogia y recurrir a la retórica hueca, vacía de contenido, abogando por “un modelo que dé un papel decisivo a las instituciones internacionales comunes” como dice el comunicado de marras, sino de explicar a la gente qué es lo qué ha fallado para que colapse el sistema, qué medidas concretas debemos adoptar, y cómo nos tenemos que organizar para sobrevivir al Tsunami financiero y reorientar la política y la economía mundial hacia un horizonte de equidad y sostenibilidad. Resulta patético reivindicar desde los verdes la gobernanza mundial para “instituciones internacionales comunes” sin más especificaciones, cuando son precisamente “instituciones internacionales comunes” como las emanadas de Bretton Woods las que nos han conducido al desastre y las que ahora pretenden legitimar y renovar la monumental estafa piramidal de la que hemos sido víctimas todos los seres humanos con el beneplácito y la complicidad de unas administraciones corruptas, que salen al rescate de los usureros, megabancos y megacorporaciones, con el dinero de nuestros bolsillos, el de los trabajadores a los que dicen representar. La cumbre de hoy del G20+2 no servirá para rediseñar el sistema capitalista, pero puede que suponga el punto y final para un mundo unipolar obsoleto y el surgimiento de un nuevo bloque conformado por países emergentes como Rusia, China, India y Brasil. En definitiva, un escenario completamente nuevo en el que las reglas de juego no estarán bien definidas durante un largo periodo, con el riesgo que ello conlleva para la paz y la seguridad planetaria. Y los verdes tendremos que replantearnos cuestiones de fondo, como la regulación de los mercados, la viabilidad del sistema de la banca fraccionaria, un sistema monetario alternativo o el papel de los Bancos Centrales. Y denunciar la permanente conspiración de terror contra la humanidad de los verdaderos amos del mundo, los que gobiernan entre bambalinas con la impunidad que les brinda el complot de silencio de los grandes medios de comunicación (que siguen hurtándonos una parte esencial de la realidad) y el control casi absoluto que ejercen sobre las grandes corporaciones, los gobiernos sumisos de occidente y la tecnología militar de última generación. Evitar una tercera guerra mundial que podría ser la última y definitiva, salir de la petrodependencia, acabar con las elites financieras que pretenden esclavizar a la humanidad al estilo descrito por Orwell en “1984”, redistribuir la riqueza, los recursos y la tecnología para garantizar el sustento, el agua potable y el acceso a las necesidades básicas de todos los seres humanos, no permitir el desmantelamiento del “Estado del Bienestar”, impedir el cambio climático y la acelerada destrucción ambiental y construir un nuevo modelo social basado en la paz y la cooperación, donde todos tengamos garantizados los derechos elementales y las libertades, es una ingente tarea para la que Los Verdes deben trabajar en alianza con el conjunto de fuerzas progresistas hasta alcanzar la masa crítica necesaria para hacer posible el cambio de paradigma social, político y económico. Pero no se trata solo de poner fin a las políticas neoliberales deshumanizantes y depredadoras que han provocado el caos social y económico, sino de combatir al mismo tiempo el modelo seudo-socialista fabiano, la verdadera ideología del Establishment, que nos pretenden vender como alternativa incluso desde algunos sectores de la presunta izquierda, y que nos llevaría a un Gobierno Mundial plutocrático liderado por lobos con piel de cordero que terminaría por hacer realidad las peores pesadillas de Orwell y convertirnos en esclavos por propia voluntad. En fin, hacía sol aquí en la playa y me apetecía compartir estas reflexiones mientras tomaba un baño de luz y esperaba que cuaje el arroz de la paella. Espero que nadie se moleste por ello

Esteban Cabal.

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