miércoles, 4 de marzo de 2009

Lo del medio ambiente como otras cosas solo era para ganar votos.


Las organizaciones ecologistas, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF, han presentado hoy el documento Un programa por la Tierra. Un año sin política ambiental en el que hacen un balance de la gestión ambiental del Gobierno Central al cumplirse un año de las elecciones generales. Las organizaciones coinciden en que, en la actualidad, el medio ambiente ha perdido gran parte del peso político que tuvo en la anterior legislatura y en que la política ambiental ya no forma parte de las prioridades del Gobierno.
Además, bajo la excusa de la crisis, se están promoviendo políticas totalmente insostenibles como el impulso a las grandes obras públicas del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte o el apoyo financiero a la construcción, causantes de gran parte del deterioro ambiental de nuestro país. Los ecologistas han constatado también una reducción progresiva en la transparencia, así como en las herramientas de participación social que se habían conquistado.
Para demostrar un cambio hacia la sostenibilidad las ONG consideran que el Gobierno debe materializar las siguientes medidas en un breve plazo de tiempo:
Introducir condicionantes ambientales y sociales en las medidas anticrisis que garanticen que las ayudas llegan a los sectores más necesitados y se realizan en paz con el planeta.
Cerrar la Central Nuclear de Santa María de Garoña.
Derribar el hotel ilegal de El Algarrobico.
Lograr un compromiso público de abandono definitivo de la política trasvasista.
Desestimar el proyecto de refinería en Tierra de Barros (Badajoz).
Aprobar una moratoria para el cultivo del maíz transgénico Mon810.
Crear una reserva para el atún rojo en Baleares.
Retirar el proyecto de ley que permite la compraventa de construcciones en dominio público marítimo-terrestre.
Reformar el proyecto de Ley de modificación de la evaluación de impacto ambiental, otorgando plazos suficientes al proceso que garanticen totalmente que estas evaluaciones son completas, rigurosas e independientes de los promotores.
Desestimar los proyectos de autovía de Dos Mares y Cáceres-Badajoz.
En el documento Un programa por la Tierra. Un año sin política ambiental se analiza la actuación del Gobierno en diferentes áreas medioambientales:
Cambio climático. El Presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió en su campaña electoral a considerar el cambio climático como uno de los ejes claves de la acción de su Gobierno. Sin embargo, en la actualidad la única preocupación del Gobierno es cumplir con los objetivos de Kioto a través del comercio de emisiones en vez de reduciendo emisiones.
Política energética. La política energética adolece de falta de transparencia. Además, no se ha concretado el compromiso de elaborar un calendario de cierre de las centrales nucleares.
Transporte. Se apuesta por una política insostenible de construcción de autovías y AVE, incluso donde la demanda no lo justifica.
Calidad del aire. La Comisión Europea ha iniciado un expediente sancionador contra España por mala calidad del aire y a pesar de ello el Gobierno no está adoptando las medidas necesarias para poner fin a un problema que provoca más de 16.000 muertes prematuras cada año.
Urbanismo y ordenación del territorio. En este último año se está produciendo un auténtico trasvase de dinero público para evitar el hundimiento del sector inmobiliario, sector que está en el origen de los problemas ambientales y sociales más importantes de nuestro país.
Residuos. El Gobierno aprobó en diciembre de 2008 el Plan Nacional Integrado de Residuos 2008–2015, pero su alcance no se corresponde con la urgencia de reducir la cantidad de residuos generados y la incineración.
Consumo. El actual modelo de consumo destruye el pequeño comercio y las PYMES. En tiempos de crisis, el Gobierno debería desarrollar medidas que favorezcan el comercio minorista y que fomenten a las empresas de producción local.
Agua. La política del agua del actual Gobierno tiene claros indicios de vuelta al pasado, a la política de trasvases y embalses, subordinada a las políticas agraria y urbanística.
Agricultura. Se apoya un modelo industrial destructivo y se ha dado un giro de 180 grados en la política española en materia de organismos modificados genéticamente.
Bosques. La política forestal española continúa siendo prácticamente inexistente y hay una falta de iniciativa para reforzar la protección de las masas forestales autóctonas.
Políticas de conservación. No existen políticas activas para frenar la pérdida de biodiversidad. Las principales amenazas para la fauna y la flora siguen operando sin ninguna cortapisa.
Mares y Costas. Falta voluntad real para cambiar la política pesquera en profundidad y controlar la actividad insostenible de la flota española. Además, se está produciendo un cambio en los principios de protección y defensa del litoral, como demuestra el proyecto de Ley General de Navegación Marítima.
Política exterior. El sector exterior se está convirtiendo en motor de crecimiento de la economía, lo que implica la construcción de impactantes infraestructuras o el consumo creciente de energía.
Política de información y participación. Se detecta una falta de respuesta efectiva a las peticiones de las organizaciones ecologistas.
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