domingo, 19 de abril de 2009

LOS TRASGENICOS COMO SIEMPRE EN ESPAÑA CAMPAN A SUS ANCHAS


Al igual que sucede con la distribución de los alimentos, que cada vez está más concentrada, el monopolio de ciertas empresas que fabrican y venden agroquímicos les confiere una posición privilegiada para establecer los precios. En países como México, la desnacionalización de la industria petrolera supuso el fin en la elaboración de fertilizantes baratos. Ahora, miles de agricultores los tienen que comprar más caros a empresas multinacionales. Los transgénicos en este contexto, generan más dependencia a estos productos químicos y por lo tanto más beneficios para Monsanto y compañía.

A groso modo, se están haciendo realidad los presagios maquiavélicos que la izquierda social viene denunciando desde hace años. La globalización neoliberal, con la ayuda de ciertas tecnologías, ha concentrando la tierra, los insumos, las semillas, el comercio, la distribución y la venta de alimentos, cada vez en menos manos. Eso, para algunos, significa competitividad. Para la inmensa mayoría, el final.

En España, el gobierno seudo izquierdista de Rodríguez Zapatero, está siendo partícipe en la defenestración de la agricultura tradicional y en la proliferación del negocio transgénico y químico. Para apreciar la ceguera -por no decir ebriedad o complicidad- del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARN), revisen con atención estás dos notas recientes:

1- El 3 de abril, el MARN hizo público un informe en el que NO creía necesarias reformas urgentes para mejorar el margen de ganancia de los citricultores españoles. Es decir, el hecho de que éstos vendan su producción más barata que hace dos décadas, y en muchos casos, por debajo de los precios de coste, no es alarmante para la administración.(9) Como ya quedó claro, los “planes de salvamento” con sus estratosféricas sumas de dinero público, se los llevan los de siempre.

2- El 8 de abril, el ministerio que debería velar por el medio ambiente y la agricultura, editó un manual de buenas prácticas agrícolas en la aplicación de fitosanitarios, en el que se reconoce que “…los productos fitosanitarios son imprescindibles, ya que constituyen la base de la defensa de las cosechas frente a las plagas y hacen rentable la producción de alimentos de calidad. De esta forma, la guía explica que prescindir del empleo de los herbicidas daría lugar a unas pérdidas de producción entre el 20 y 30% como valor medios, pudiendo llegarse a valores de hasta el 75%. Otro tanto puede decirse de los insecticidas y de los fungicidas, gracias a los cuales se asegura que al consumidor llegan unos alimentos de calidad, exentos de microorganismo que puedan ser peligrosos para su salud.”(10)

Para el MARN, lo rentable en la producción de alimentos es alienarse a unos insumos que en pocos meses se encarecieron brutalmente, ahogando todavía más al pobre campesino. Lo que para las organizaciones agrarias y de consumidores es un lastre, para “nuestros representantes” es una oportunidad de negocio. Lo que para “nuestros representantes” no es problema alguno (abuso en el precio de compra), para las organizaciones sociales es el auténtico lastre ¿Quién comanda el MARN? ¿Hugh Grant? ¿O tal vez la Duquesa de Alba?

El asunto de la mejora productiva por unidad de superficie no va relacionado directamente a la rentabilidad, ya que simplemente no soluciona el problema troncal: el esquelético precio que recibe el agricultor en el campo. Es más, una mayor producción de un cultivo x en una determinada región, puede acabar derrumbando los precios. De hecho, los citricultores valencianos, desde hace años vienen exigiendo medidas a las diferentes administraciones para que detengan el cultivo de nuevos plantíos que saturan el mercado y micronizan los precios.

Sin duda alguna, la agricultura ecológica es en si, el mejor argumento para contrarrestar los panfletos de los burócratas del MARN, en cuanto a rentabilidad y calidad. Porque también para combatir a los microorganismos existen otros métodos diferentes a unos productos químicos, que pueden resultar muy peligrosos.

Por este apoyo silencioso y encubierto al mayor genocidio laboral, social y cultural que se está produciendo en España, por el vergonzoso honor de ser el único país de Europa que cultiva a gran escala transgénicos y por defender los intereses de terratenientes y transnacionales, decenas de organizaciones sociales se manifestarán el próximo 18 de abril en Zaragoza, exigiendo el cambio en una política agraria que convierte el país en el cortijo de unos pocos.(11)

Por último pardiez y antes de que se olvide, dejar claro que los compromisos sociales de Monsanto y los de otras corporaciones, sólo son polvo cósmico. Como se ha visto, entre sus objetivos no está precisamente “ayudar a mejorar el nivel de vida de los agricultores…” ni “…ayudar a cosechar más alimentos, a utilizar menos pesticidas y a mejorar sus oportunidades económicas.”. Estos dicharachos no son más que marketing comercial, que hoy en día, a casi nadie engañan. www.ecoportal.net

Vicent Boix, escritor, autor del libro “El parque de las hamacas” http://www.elparquedelashamacas.org

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