lunes, 29 de junio de 2009


La energía nuclear es incompatible con un modelo energético sostenible: no es económicamente eficiente, ni socialmente justa, ni medioambientalmente aceptable.

Un sistema energético insostenible

El actual modelo energético está basado en el consumo ineficiente de energía y en su producción ilimitada y siempre creciente, principalmente a partir de fuentes de energía contaminantes, peligrosas y no renovables, como son la energía nuclear y los combustibles fósiles, produciéndose una gran variedad de impactos negativos sobre el medio ambiente.

Ante una demanda de energía creciente, el actual sistema responde siempre aumentando su producción (es decir, instalando más centrales), con el objetivo de generar más y más unidades de energía, obviando el hecho de que gran parte de esta energía se está despilfarrando, y sin importar el alto coste que ello tiene para el medio ambiente y la salud pública. Esta forma de actuar se llama “Enfoque Oferta”.

Los impactos medioambientales y de salud pública de este tipo de planificación energética tienen un enorme coste socio-económico, el cual, invariablemente, es traspasado al conjunto de la sociedad, siendo los ciudadanos quienes finalmente sufragan, vía impuestos o a través de la tarifa de la luz, los “platos rotos” por este sistema energético.

Pero existe otro tipo de planificación energética, que puede proporcionar a la sociedad el conjunto de servicios energéticos que hacen posible nuestro bienestar y la realización de nuestras actividades utilizando la mínima cantidad de energía posible, es decir con la máxima eficiencia energética. Es lo que se denomina “Enfoque Demanda”.

Con este tipo de planificación es posible producir los mismos bienes y servicios utilizando mucha menos energía, evitando así despilfarros inútiles, y de esta manera, al reducir el consumo de energía, disminuir también notablemente los daños al medio ambiente y a la salud pública.

Obviamente, aún con una planificación basada en el “enfoque Demanda” seguirá siendo necesario generar cierta cantidad de energía, aunque por lógica, lo será en mucha menor proporción. Esto puede y debe hacerse con fuentes renovables. Afortunadamente, existen y están tecnológicamente maduras, fuentes energéticas renovables que permiten una generación de energía más limpia, más segura y menos costosa que la energía nuclear y los combustibles fósiles, tales como la solar termoeléctrica, la solar fotovoltaica, la eólica terrestre, la eólica marina, la geotérmica, la procedente de la biomasa, etc.

Estos recursos energéticos renovables, además de su mucho menor impacto ambiental y a la salud, permiten una generación distribuida, descentralizada, cercana al consumidor y, por tanto, más eficaz.

Por ello es importante que se establezcan urgentemente las medidas necesarias para poner en marcha una planificación energética sostenible, que ponga fin al crecimiento ilimitado en el consumo de energía y al actual despilfarro energético, y cuyos ejes fundamentales sean el ahorro y la eficiencia energética y la generación distribuida con energías renovables. De tal manera que podamos alcanzar un modelo energético libre por completo del peligro que supone la energía nuclear y de la dependencia actual de los combustibles fósiles.

El ciclo nuclear

Desde que el uranio es extraído del suelo produce en cada etapa enormes cantidades de residuos radiactivos con los que no se sabe qué hacer con ellos. La secuencia de operaciones encaminadas a la producción de armas nucleares o combustible para el funcionamiento de reactores nucleares, se denomina ciclo del combustible.

En muy pocos lugares del mundo hay uranio lo suficientemente concentrado como para que su extracción resulte económicamente rentable. Aún así en estos lugares hay que remover ingentes cantidades de tierra para conseguir cantidades apreciables de mineral útil.

El uranio después de ser aplastado, molido y bañado en ácido, es secado y empaquetado como concentrado de uranio o torta amarilla. Aunque ésta es sólo ligeramente radiactiva, la extracción y el proceso de molido del uranio expone a los trabajadores a la inhalación de polvo y del gas radón causando altos porcentajes de cáncer de pulmón en los mineros.

Más del 99% del mineral extraído se convierte en residuo radiactivo (estériles). Para conseguir una sola tonelada de torta amarilla se generan varios centenares de toneladas de estériles.

Para concentrar el uranio suficientemente para su uso, la torta amarilla debe ser primero convertida en un gas llamado hexafluoruro de uranio y posteriormente envasado y enviado a una planta de enriquecimiento.

El enriquecimiento es un complejo y costosísimo proceso por el que se incrementa artificialmente el porcentaje del isótopo U-235, que es capaz de fisionarse. Este proceso genera el cuádruple de residuos radiactivos que el uranio útil.

Una vez que el uranio ha sido enriquecido, se envía a una planta de fabricación de combustible donde se convierte en óxido de uranio, pasando a tener forma de polvo negro. Este polvo es comprimido en pequeñas pastillas que se introducen en largos tubos de metal llamados barras de combustible, que son cerradas herméticamente e insertadas en unos cartuchos, denominados elementos combustibles, y así el uranio ya está listo para ser utilizado en un reactor nuclear.

Dentro de un reactor nuclear tienen lugar una serie de reacciones nucleares que provocan que parte del combustible de uranio original se transforme en elementos extremadamente radiactivos, lo que convierte al combustible gastado en material sumamente peligroso, que emitirá una gran cantidad de radiactividad a lo largo de decenas de miles de años.

En algunos casos el combustible gastado no sufre más transformaciones y se considera ya residuo de alta actividad. En otros casos, los elementos gastados se mandan a una planta de reprocesamiento de combustible nuclear. Es un proceso que produce un volumen final de residuos radiactivos entre 160 y 189 veces mayor que el que entra inicialmente en el proceso.

Las barras de combustible gastado, después de cortadas, son disueltas en soluciones de ácido. Después de diversos tratamientos químicos, se separan algunos de los productos radiactivos. De este proceso surgen tres productos:

Residuos de alta radiactividad, uranio que puede ser reintroducido en el ciclo de fabricación del combustible y plutonio, el material utilizado para la fabricación de bombas atómica.

Tipos de reactores nucleares

A principios de 2005 había 441 reactores nucleares operativos en un total de 31 países.

La antigüedad, tamaño y diseño de estos reactores varían considerablemente: algunos son aún diseños de ‘primera’ generación, construidos entre los años 50 y 60 a partir de usos militares (producción de plutonio o propulsión submarina), pero la mayoría de ellos son de segunda generación, desarrollados a partir de los 70.

La gran mayoría son reactores de agua ligera (LWR), que se clasifican según tres categorías: los reactores de agua a presión (PWR) de los que hay 215 operativos, los reactores de agua en ebullición (BWR), 90 operativos, y los reactores con agua a presión de diseño soviético (VVER), 53 operativos.

En España tenemos 7 reactores de agua a presión (PWR), 2 reactores de agua en ebullición (BWR) y un reactor del tipo GCR- grafito/gas en Vandellós I, el cual ya no está en funcionamiento tras sufrir un accidente 1989

Reactores de agua a presión

Los reactores de agua a presión (por sus siglas en inglés PWR) son el tipo de reactor comercial más común, alrededor del 50% de las centrales nucleares operativas en el mundo son PWR (más de 215). En España, las centrales de Almaraz I y II, Ascó I y II, Vandellós II, Trillo y Zorita (ya no en funcionamiento) son del tipo PWR.
El diseño PWR fue originalmente concebido con fines militares, para propulsar submarinos atómicos. Por esto este tipo de reactor es, en comparación con otros diseños, relativamente pequeño.
Uno de los problemas más graves que sufren este tipo de reactores es la corrosión de los componentes en condiciones de operación rutinaria. Además, no pueden cambiar el combustible gastado mientras están operando, para hacer las recargas de combustible (requieren que sea uranio enriquecido) es decir, es necesario detener el reactor y destapar la parte superior de la vasija. Esta operación se realiza, generalmente, una vez al año. Esto implica que están inoperativas durante periodos más largos que otros tipos de centrales nucleares.

Reactores de agua en ebullición

Los reactores de agua en ebullición (por sus siglas en inglés BWR) son el segundo tipo más común, hay 90 en funcionamiento en todo el mundo. En España, las centrales de Cofrentes y Santa María de Garoña son del tipo BWR.
El reactor de agua en ebullición (BWR) fue desarrollado a partir del reactor de agua a presión, en un intento por modificar el PWR para simplificar su diseño y mejorar su eficiencia. Esta modificación no ha mejorado la seguridad, construyéndose un reactor que aún presenta casi todas las características de riesgo de los PWR e introduciendo a la vez un gran número de nuevos problemas.
La corrosión es también un serio problema en estos reactores, que ha sido detectado en muchos reactores de este tipo. Uno de los ejemplos más graves a nivel mundial es el de la central española de Santa María de Garoña. Su reactor sufre un problema creciente de agrietamiento por corrosión, que afecta gravemente a una serie de componentes de la vasija del reactor. Además el Consejo de Seguridad Nuclear ha reconocido que este problema va a seguir empeorando inexorablemente.
Hay otros reactores BWR con problemas en el mundo, como el caso sucedido en Alemania a principios de la década de 1990, cuando un gravísimo problema de agrietamiento por corrosión fue detectado en varios reactores BWR alemanes. O los reactores de Hamaoka-1 (Japón) o Brunsbüttel (Alemania) en 2001.

Reactores de alta temperatura enfriado por gas

En España, la central de Vandellós I era de este tipo. Ahora está en proceso de desmantelamiento.
La corrosión también es uno de los problemas de estos reactores. Esto unido al envejecimiento producido por el calor y el deterioro de los materiales agrava el problema.
Estos reactores utilizan como combustible uranio natural, es decir no enriquecido. Esto hace que el repostado del combustible, pueda ser sobre la marcha, maximizando la disponibilidad de la planta, por la eliminación de los tiempos de parada en el repostaje, y esto es particularmente importante ya que el combustible no enriquecido requiere cambios de combustible más frecuentes que la mayoría de los reactores de uranio enriquecido.

Reactores de agua en ebullición moderado por grafito

Los reactores de agua en ebullición moderados por grafito (por sus siglas en inglés RBMK) son uno de los más conocidos por ser el tipo de reactor que contenía la central nuclear de Chernóbil. Este reactor soviético RBMK fue diseñado originalmente para fines civiles y militares.
Los escapes radiactivos de un RBMK pueden ser muy graves, como se comprobó en 1986 con el accidente de la central nuclear de Chernóbil. Resulta increíble que después de todos los años que han pasado aún no se conozca bien la secuencia precisa de los eventos y que no haya aún consenso entre los expertos.
Se han realizado importantes mejoras en las centrales nucleares con RBMK desde el accidente de Chernóbil, pero no se ha eliminado completamente ninguno de los riesgos potencialmente peligrosos.
Estos reactores presentan varios problemas, algunos de los problemas de diseño han sido rectificados a raíz de la catástrofe. Sin embargo, otros problemas no han sido corregidos, por razones técnicas o económicas.
Los graves defectos de diseño de estos reactores han llevado a la comunidad internacional a clasificarlos como “no-mejorables” y a insistir en su cierre. En Lituania y en Ucrania se han clausurado varios, pero a pesar de todo, en Rusia se está intentando prolongar la vida de estos reactores.

Reactores tipo CANDU

El acrónimo "CANDU" es una marca registrada y significa "CANadá Deuterio Uranio". Todos los reactores actuales de Canadá son del tipo CANDU, y Canadá comercializa este producto en el extranjero, siendo uno de los reactores más comunes.
Tienen varios defectos inherentes al diseño y en Canadá han demostrado que como consecuencia de ello llegan a deteriorarse y requieren costosos programas de reparaciones.
Estos problemas de funcionamiento han ocasionado enormes problemas económicos y de seguridad. Los reactores CANDU han sido retieradamente puestos en cuestión por especialistas, prensa y grupos ecologistas de Canadá. Según el Financial Times de Canadá, los precios de la electricidad de origen nuclear aumentaron un 11,8% mientras la inflación no superó el 2%. Si la Ontario Hydro (empresa estatal que tiene en funcionamiento varios reactores CANDU) fuera una empresa privada, ya estaría arruinada.
Los problemas en el diseño de estos reactores en Canadá acortaron su vida útil prevista, de modo que fue necesario sustituirlos por otros nuevos que costaron la friolera de 500 millones de dólares cada uno, al margen de los gastos por sustitución de energía durante los 19 meses en que estuvieron paralizadas las centrales.
Pero los problemas de estos reactores no son sólo de índole económica; las averías masivas de los tubos de presión en Pickering (1983) son ilustrativas de que las catástrofes no tienen por qué ser patrimonio exclusivo de Three Miles Island o Chernóbil, cuyo reactor compartía las mismas imperfecciones de diseño que los CANDU. Pero además, estos reactores producen más plutonio como desecho que otros reactores, lo que lo hace más atractivo para países que deseen acceder a la fabricación de armas nucleares. India, Pakistán, Argentina, Corea del Sur, Taiwán, son consumidores de tecnología nuclear canadiense y algunos poseen ya la bomba atómica o están tratando de hacerse con ella.

Instalaciones nucleares en España

En el pasado hubo planes para construir en España hasta 39 centrales nucleares, afortunadamente varios factores políticos y económicos dieron al traste con ellos, aunque no completamente.

Así, a pesar de que en 1984 el Gobierno socialista implantó una moratoria nuclear, en España se llegaron finalmente a construir 10 reactores: La central nuclear José Cabrera (Guadalajara), inaugurada por Franco en 1968, forma, junto con las de Santa María de Garoña (Burgos, 1971) y Vandellós I (Tarragona, 1972), el grupo de las centrales llamadas de primera generación.

A estas siguieron las de segunda generación: Almaraz I y Almaraz II (Cáceres, 1981 y 1983), Ascó I y Ascó II (Tarragona, 1983 y 1985) y Cofrentes (Valencia, 1984). Y, las de tercera generación, Vandellós II (Tarragona, 1987) y Trillo (Guadalajara, 1988).

De esas diez actualmente hay 8 en funcionamiento porque la central nuclear de Vandellós I, tras sufrir un grave accidente en 1989, fue cerrada definitivamente en 1990. Y la central nuclear Zorita fue clausurada el 30 de abril de 2006 debido a la peligrosidad de su funcionamiento, a sus defectos de diseño, sus numerosos problemas técnicos y la falta de cultura de seguridad de la compañía propietaria, Unión Fenosa.

La moratoria nuclear aprobada por el Gobierno socialista en 1984, canceló un gran número de proyectos de centrales nucleares - Trillo II, Valdecaballeros I y II y los dos grupos de Lemóniz -. La decisión fue adoptada por motivos económicos, el elevadísimo coste de la energía nuclear; y energéticos, el exceso de potencia instalada. Esto ha costado a los consumidores más de 10.000 millones de euros. El negocio siempre fue la construcción de las centrales nucleares, aunque nunca llegasen a funcionar. En resumen, el canon por la moratoria nuclear consiste en un aumento de las tarifas, para devolver a las eléctricas su inversión en centrales nucleares que no llegaron a funcionar.

La entrada en vigor de la Ley de ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN), a principios de 1995, zanjó la polémica. Así pues, en España, desde entonces, no hay ninguna central nuclear en construcción ni proyectada.

Hoy la industria nuclear está sumida en una profunda crisis. Hay en el mundo 440 reactores nucleares comerciales en operación que apenas representan el 6% de la energía primaria consumida a nivel mundial y el 16% de la energía eléctrica.

http://www.kaosenlared.net/noticia/no-energia-nuclear-nucleares-no-gracias
http://www.greenpeace.org/espana/campaigns/energ-a-nuclear

No hay comentarios: