domingo, 23 de agosto de 2009

RELATO DE UN VECINO DE ALCORCÓN



Anónimo dijo...

Érase una vez un pueblo al sur de Madrid gobernado por un alcalde a quien no se sabe que efluvios volvieron medio loco y un día, olvidando que estaba allí porque era su pueblo quien lo había puesto, decidió que convertiría dicho pueblo en una villa medieval en la que solo pudieran aparcar: Ricos, mercaderes, y bufones de la corte (por cierto la mayoría amigos de el) y que los otros vecinos, (muchos de ellos en paro, o pagando un alquiler, o haciendo milagros con un sueldo) debían comprar plazas de garaje (casualmente por el construidas) o abandonar sus coches a quien sabe que distancia de sus casas.
Sucedió entonces que algunos vecinos no rompían sus colchones para sacar sus ahorros, otros no lo tenían, y a otros, (los resignados) el banco no les daba crédito para comprar las plazas.
Un buen día, el alcalde a quien el poder le estaba nublando las ideas, se levanto nervioso y dijo con voz cortesana:- Joder, estos cabrones no se quieren empeñar para comprar las plazas. Y comenzó a romper los espacios que quedaban para aparcar en las calles. Uno de sus bufones le informo:- Señor, los jodidos siguen aparcando como buenamente pueden, sacan sitios de donde no los hay…
-Esto se acabo- Bramo entonces el alcalde en un alarde del socialismo que corría por sus venas. –Romper todo joder, si es necesario que no tengan espacio ni para caminar, y es mas, hacer hasta carriles bici (teniendo en cuenta los grandes campeones ciclistas que salieron de Alcorcon).
Y así fue que ancianos, niños gente con compra y bolsas se vio andando por las peatonales calles de la corte y dejando sus coches en las afueras del pueblo que a medida que crecía les quedaba mas y mas lejos.
Las aceras de tres metros las hizo de seis, donde había cincuenta plazas dejo seis, en las puertas de los colegios estrecho lo mas que pudo las calles para facilitar a los padres el llevar y recoger a sus hijos.
En fin, un modelo de urbanismo pensado por un genio que antes de hacerlo consulto con vecinos y moradores del lugar y sobre todo analizo las posibilidades de los mas necesitados, porque los pudientes tienen casi todos al menos una plaza de garaje.
¿Por qué el autor se manifiesta de esta manera y no con una reclamación al uso habitual?
Respuesta: Porque como sabe cual es el fin de esta reclamación, que al menos tengan algo que leer mientras estén en el servicio.
atte.: Anónimo, aunque si me buscáis me encontráis, todos los caminos conducen al la villa de alcorcón.

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