jueves, 8 de octubre de 2009

DOS RUEDAS


Dos ruedas

En varias ocasiones he lamentado nuestra general obsesión con el modelo americano, en lugar de volver los ojos a los sistemas sociales y económicos escandinavos, más próximos por distancia, tradición e incluso éxito logrado. Por ello me han alegrado las resoluciones del Ayuntamiento de Madrid acerca del incremento de las bicis en esa ciudad caótica, a menudo atacada por una arteriosclerosis de coches. Zaragoza, Barcelona y otras localidades han demostrado que esa alternativa es posible, y deseable.

Cierto que los porcentajes que se manejan son de risa: en Madrid se darían con un canto en los dientes si lograran un 3 % de los desplazamientos en bicicleta, mientras que Copenhague cuenta con un increíble 30 %. Se crea o no, en las calles de la capital danesa se percibe el olor de las flores(lavanda, rosas…) que plantan en los arriates. Los bebés se instalan en las sillitas suplementarias, y jóvenes, mayores, ejecutivos y obreros copan un canal bici que resta ruido y suciedad a las calles.

El problema en España tiene menos que ver con lo evidente (pavimentación, frío o calor agudos, peligro, vandalismo, falta de carriles) como con una cuestión de estatus. De apariencia. Como ocurre con el transporte público. Hemos absorbido la necesidad americana de un coche con un fervor impropio de un país de nuestras características. Hemos basado nuestra economía en ese otro tipo de construcción, chapa y motor. Quizás la crisis, que yo espero que renueve viejos hábitos, sea una curiosa aliada en estos tiempos.
ESPIDO FREIRE.

No hay comentarios: