miércoles, 29 de julio de 2009

Alcorcón y el cobrador del frac.

Sí los veis por el municipio no os asustéis, los que deben dinero son los de arriba, los que nos mandan, tenemos un consistorio que se endeuda rozando el limite permitido .Y aquí no pasa nada somos millonarios del sur.
Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero.

SINTOMAS DE LA GRIPE A .


PINCHA GRÁFICO PARA AMPLIAR.

sábado, 25 de julio de 2009

¿Que ventaja tiene vivir en Alcorcón?



Que me lo expliquen que ganamos viviendo en Alcorcón :
La ciudad de las más contaminadas de España ,vivienda calidad- precio alto , mal diseñadas y con un desatre permanente que es el plan general de urbanismo que deja a cada constructor edificar como quiere tanto en alturas, estilos , como en zonas verdes ,mal planificación de la ciudad, prima más la cantidad de habitantes que calidad de los vecinos ,todo esto dicho sea de paso interesa que haya mucha población por las dichosas subvenciones de las Comunidades Autónomas y ayuntamientos,libro gratuito no libros,coches por todas partes , se fomenta el tranporte privado cada vez más, insuficientes instalaciones deportivas y carisimas con subidas del 20 al 60%, suciedad constante y una perdida de zonas verdes y de calidad de los vecinos.
Las familias de los pueblos gastan 4.000 € menos que las de ciudades
• Un hogar medio vive con unos 30.539 euros al año en localidades de más de 100.000 habitantes
• El capítulo de la vivienda absorbe el 26,4% del presupuesto total y los transportes, el 14,31%


Vivir en una ciudad es mucho más caro que en un pueblo, donde el sueldo cunde bastante más. Esto lo sabe casi todo el mundo, pero ahora, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha hecho las cuentas. Según la nueva Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) que ayer presentó el INE, el gasto medio por hogar en una ciudad de 100.000 o más habitantes se sitúa en unos 30.539 euros al año, mientras que en un pueblo de hasta 10.000 habitantes, el presupuesto medio es de unos 26.632 euros.Son casi 4.000 euros menos de gasto en una familia que, a igual sueldo, dan para mucho. Dicho de otro modo: con 4.000 euros menos de ingresos, se podría vivir igual en un pueblo que en una ciudad.principal diferencia en la cesta de gasto de una y otra familia reside en la vivienda. Mientras que en una ciudad grande, los hogares dedican el 28% de su presupuesto a vivienda (unos 8.550 euros al año), en un pueblo pequeño este capítulo se lleva el 24,54% (unos 6.535 euros). En el capítulo de vivienda, esta encuesta incluye el gasto en alquiler y, si la vivienda es en propiedad, se imputa una cantidad equivalente al alquiler medio en la zona. También suma los recibos de agua, luz y calefacción.En proporción a su gasto total, en las ciudades también se gasta más en mobiliario y equipamiento del hogar (el 6% del total), comunicaciones (el 2,96%) y ocio (el 7%), enseñanza (1,12%) y hostelería (9,73% del presupuesto de una familia urbana).En sentido inverso, en los pueblos, pesa más el gasto en alimentación (el 15,26% del total), vestido y calzado (el 6,98%) y transporte (el 15,97%). Este capítulo incluye la compra de vehículos, el uso del coche personal y el transporte público. El peso del gasto en salud es similar en todo tipo de municipio (el 2,8%).EL GASTO CRECE EL 7,7%La nueva Encuesta de Presupuestos Familiares, sustituye a la anterior Encuesta Continua de Presupuestos Familiares. La nueva estadística se refiere al 2006, año en el que las familias gastaron un total de 466.058 millones, el 7,7% más que en el 2005.El gasto medio por hogar se situó en 29.393 euros y la media por persona, en 10.632 euros al año, según esta encuesta. De este presupuesto, los hogares destinan el 26,4% a gastos vinculados a la vivienda. Son 7.757 euros al año, de los que 5.500 corresponden a alquiler real o imputado (si la vivienda es en propiedad) y 2.257 a agua, luz, comunidad, reparaciones o calefacción. A transporte van 4.200 euros (el 14,3% del total) y a alimentos, 4.127 (el 14%).La mitad del gasto familiar se concentra en tres autonomías: en Catalunya (17,9% del total), Andalucía (el 16%) y Madrid (el 15,5%).El mayor gasto por persona se da en Madrid (12.112 euros), Catalunya (11.995 euros) y País Vasco (11.856 euros). Extremadura (8.566 euros), Castilla-La Mancha (8.945 euros) y Canarias (9.258 euros) cubren el extremo opuesto. El gasto medio de un extremeño es, pues, 3.546 euros inferior al de un madrileño.

lunes, 20 de julio de 2009

Sr.Cascallana

Sr.Cascallana le recuerdo que al del caballo ,el dictadorzuelo murió en la cama placidamente no saque pecho por favor, y menos con los vecinos ,sus vecinos, personas con oposición política al regimen en los 60 había muy pocas y menos en España , usted como tantos otros se sumo cuando agonizaba el dictador no en los años 50 como mi familia exiliada o fallecida ,no se tire flores que todos nos conocemos y todos sabemos..

miércoles, 15 de julio de 2009

EL DERECHO AL ESPACIO PÚBLICO ,SOCIAL ,POLÍTICO Y MEDIO AMBIENTAL


la ciudad ese complejo espacio público y (por ello) conflictivo, es decir, político

El espacio público es lugar donde todo ciudadano tiene derecho a circular, a estar y hacer, en contraste con el espacio privado donde el paso, la estancia y la ere-acción están restringidas. El poder transitar remite a la libertad de movimiento, el poder estar remite a la apropiación del espacio y el poder hacer remite a la participación en el espacio público. Enfatizando este último aspecto nos lleva a la consideración de que el espacio público es siempre un espacio colectivo donde se encuentran los diferentes, los actores diversos, las partes que comparten el espacio y que al hacerlo lo elevan a la categoría de público y colectivo, es decir, los diferentes toman conciencia de la diferencia porque son susceptibles de encontrarse, interactuar y finalmente interaccionar, por ello el compartir el espacio creativamente significa estar en un lugar, ser parte, sentirse parte, tomar o tener parte y hacer lugar. En consecuencia, el espacio público, es aquel espacio de propiedad pública, y de dominio y uso público. La propiedad pública infiere un sentido político, el dominio público un sentido cultural y el uso público un sentido social.

La participación es lo que permite la apropiación del espacio público de manera compartida, el sentimiento de ser mío, nuestro, sin excluir de ese sentimiento a los otros ciudadanos, del sentimiento que el espacio urbano también es tuyo o suyo, es lo que hace del espacio público un espacio colectivo. Esta idea nos ayuda a adoptar una definición radical del espacio público de acuerdo con Hernández Aja: "el espacio público, desde la condición de ciudadanía, será aquel en el que se expresan las distintas visiones de la ciudad, en el que se construyen los acuerdos y limitaciones entre los distintos grupos sociales e intereses, en permanente construcción pero en el que siempre se garantiza la identidad del distinto como garantía de la identidad propia... en el que nos podemos encontrar con el resto de los ciudadanos, en el que nadie sobra ni debe ser rechazado"


Así, un espacio público plenamente colectivo, al servicio de la ciudadanía democrática, genera sentimiento de pertenencia al hacer de éste un símbolo de la ciudadanía, y acoge según momentos y características del mismo, la manifestación cultural, la manifestación política, la fiesta y el juego, la música y el teatro, el arte y el intercambio de la economía popular (el mercadillo, el rastrillo, el músico y el actor callejero...), el uso de diferentes colectivos (culturales, de género, de edad), espontáneos o planificados, en definitiva, el uso pleno del espacio público no puede ser sin un fuerte carácter polivalente y una complejidad accesible, donde el uso puede ser más o menos planificado, o más o menos espontáneo, según sea apropiado por redes sociales o por grupos más organizados como las asociaciones. Siguiendo a Hernández Aja "los proyectos sociales de base democrática se han reflejado sobre la ciudad mediante la creación de espacios colectivos"

Por otro lado, también, la ciudad es el espacio del conflicto, la ciudad deja riendas sueltas a las paradojas, donde se produce el encuentro de las diferencias y de las divergencias, de los intereses contrapuestos, que se tocan, que se mezclan, que confrontan, que se complementan, y así se modifican mutuamente. El perímetro de la ciudad es el espacio de la cohabitación de diferentes grupos, clases, culturas, redes, y sus espacios internos, el agora, el mercado, la calle, son los espacios públicos, los espacios que se comparten, donde se encuentran, que se viven colectivamente, es decir, los espacios donde se produce el intercambio, y en consecuencia se estimula la convivencia y también donde se produce de manera inevitable el conflicto.

El conflicto, entonces, en la ciudad no se puede ni se debe esconder, precisamente es en la ciudad donde el conflicto se hace evidente y se puede reconocer, única manera, por otro lado, de sentar las bases para superarlo, aunque, dejando puertas abiertas a nuevas dialécticas y a nuevas dialógicas, a nuevas contradicciones y a nuevos diálogos. Precisamente "la gran aportación de la política democrática es que no escamotea el conflicto, sino que lo canaliza para evitar la arbitrariedad; no pretende erradicar el poder (lo que sería sospechoso), sino proporcionar espacio adecuados para un ejercicio efectivo de la discusión pública, para favorecer un pluralismo posible"

.

La deconstrucción de la ciudad y del espacio público

Llegados a este punto cabe preguntarse si la ciudad de la que venimos dando cuenta se corresponde con la ciudad que hoy experimentamos: el modelo metropolitano; y habría que preguntarse ¿son realmente ciudades, éstas grandes aglomeraciones urbanas? Una de las constataciones que podemos reseñar es que estas grandes ciudades son espacios crecientemente problematizados, en ellas se concentra cada vez más la pobreza y la población excluida, y se evidencia la desigualdad social como nunca antes, son el origen de la insostenibilidad ambiental y del cambio climático, en ellas se constatan la mayor tasa de suicidios y enfermedades mentales, en ellas la soledad y la anomia atormenta a millones de personas, y también en ellas los síntomas de violencia urbana son crecientes, aún así nos sigue fascinando la ciudad en el contexto de una sociedad de consumo de masas. ¿Es esto realmente la muerte de la ciudad?, anunciada por los sociólogos urbanos en la década de los 60, como Jane Jacobs o Henri Lefebvre.

Tradicionalmente la densidad, la variedad y la dimensión eran las variables que definían la física social de una ciudad, es decir, una cantidad de sujetos y actividades variadas y mezcladas en interacción sinérgica. Si bien el modelo urbano que surge y se consolida con la industrialización y la extrema mercantilización desborda esos atributos propios de la ciudad. Los ámbitos urbanos crecen desmesuradamente dejando atrás su escala humana, se desdensifican extendiéndose como una mancha de aceite por el territorio haciendo de las ciudades espacios inabarcables, difíciles de percibir en su totalidad, e insostenibles ambientalmente, distanciado a unos de otros. La ciudad deja de ser accesible y solo podrán abarcarla, transitarla y vivirla en su totalidad los que tienen recursos privados de movimiento. Simultáneamente, el modelo urbano moderno apuesta por la zonificación de las funciones urbanas separando espacios de residencia, de trabajo, de consumo,... y segregando también los crecientes atributos de desigualdad. La ciudad industrial, primero, y después la ciudad postindustrial, que separa espacios y grupos sociales no lo hace de forma inocente ya que busca, entre otras cosas la ocultación del conflicto y de los "conflictivos", el aislamiento, la separación, la segregación de los conflictivos es la forma de no reconocer la desigualdad, es la forma de ocultar el conflicto y con ello de acabar con la convivencia. No es ciudad, no es lugar, no hay convivencia, donde se produce la agorafobia (el miedo-rechazo al espacio público) y la xenofobia (el miedo-rechazo a los diferentes).

De acuerdo Jordi Borja las diferentes presiones sobre la ciudad han producido un triple proceso negativo: fragmentación (zoning urbano), disolución (difusión urbana) y privatización (extrema mercantilización de la ciudad) (Borja, 2003, 163). Veamos estos procesos detenidamente, ya que a su vez desatan procesos que amenazan seriamente al espacio público y los derechos de ciudadanía. En primer lugar, la zonificación o "zoning urbano" queda bendecido en la llamada "Biblia de los urbanistas" (Labesse, :1973), o Carta de Atenas (1942), que desde un intento del más puro dirigismo racionalista viene a proclamar la separación de las funciones urbanas1 en aras de la satisfacción de las necesidades humanas2, puestas en entredicho por la insalubridad que resultaba de la promiscuidad entre las funciones urbanas y el hacinamiento característico de los efectos provocados por la revolución industrial sobre las ciudades. Sin embargo, los propios efectos perversos de la zonificación urbana se vienen expresando reiteradamente desde distintas perspectivas.

Con la consolidación de la sociedad industrial aparecen la planificación y los planificadores, pero también se produce una ruptura de la ciudad y de lo ciudadano. A medida que se produce el crecimiento del espacio urbano y con ello su funcionalidad, el seccionamiento espacial cobrará mayor importancia, pudiéndose caracterizar básicamente tres categorías espaciales segregadas: El espacio de la producción (del trabajo-empleo-asalariado), el espacio de la reproducción (doméstico) y el espacio de la distribución (gestión y consumo). La necesidad consiguiente de procurar la comunicación y la movilidad entre las diversas partes complejas de la metrópoli presupone la existencia de un cuarto tipo de espacio, éste más lineal y en forma de malla, que se refiere a todo lo relacionado con las infraestructuras de conexión entre fragmentos urbanos (infraestructuras del transporte y redes de comunicaciones entre los espacios separados). Las unidades urbanas especializadas, unifuncionales, son unidades parciales y por tanto simples, la vida cotidiana en una función parcializada es una cotidianeidad unidimensional, pero a la vez el sujeto «móvil» que distribuye su tiempo en vidas separadas y desplazamientos entre ellas en un vasto territorio urbanizado se convierte en un «yo» escindido y en una víctima de lo simple-complicado (contrapuesto a sencillo-complejo) que imprime el modo de vida metropolitano. Los vínculos sólidos, flexibles, accesibles, sencillos, son sustituidos por los vínculos líquidos, rígidos, movibles, complicados.

Se evidencia, junto al cambio cuantitativo, un cambio cualitativo. Emerge la ciudad del «fragmento» frente a la ciudad como «cúmulo de sedimentos»; siendo la variable tamaño crecientemente incontrolada. Es una ciudad ahistórica que, construida extensamente bajo un rápido y desordenado desarrollismo3 y a una escala que se escapa al control individual y colectivo, imprime una funcionalidad que viene determinada por el mercantilismo como hecho intrínseco. Se disocia la instancia ciudadana y junto a ella se enajena al ciudadano del hecho urbano, en palabras de Rene Schoonbrodt «el urbanismo funcionalista basado en la zonificación aisla los medios sociales ente sí y, en consecuencia, tanto la sociedad en su conjunto como los distintos medios sociales se hacen ajenos los unos a los otros» (Schoonbrodt, 1994:393).

Precisamente es esto lo que lleva directamente a otras consecuencias; unas más sociales: se produce una «parcelización de la existencia humana» (Del Acebo, 1993: 164-165), una ruptura del tiempo en la vida cotidiana y una división del espacio según la condición social: edad, profesión, procedencia, étnica, religión, clase, género4...; otras más ambientales: ocupación de suelo y desintegración de enclaves naturales por la necesidad de la construcción de grandes infraestructuras que permitan la movilidad cotidiana entre los espacios separados y que suponen de facto la creación de barreras y fronteras en el organismo urbano (se enfrenta el concepto de movilidad, con el de accesibilidad. La existencia de grandes distancias y la creación de barreras infraestructurales suponen una pérdida en la calidad en la accesibilidad a determinadas funciones urbanas especializadas según que tipo de sectores sociales). Adaptación, por tanto, del territorio y de la ciudad al uso del vehículo motorizado, que se deriva de un aumento paulatino de las distancias entre los elementos urbanos funcionales, y que conlleva un despilfarro energético y un incremento de la congestión y de los niveles de contaminación.

En segundo lugar, la dispersión-difusión de la urbanización, aspecto que además es inseparable de la zonificación, viene a establecer una nueva paradoja en el proceso de urbanización de los países desarrollados. Por primera vez la expansión del hecho urbano se produce al margen de los comportamientos demográficos, es decir, mientras que la población de las grandes ciudades del mundo desarrollado se mantiene estable o incluso decrece ligeramente, la expansión del espacio construido alcanza cotas de ocupación de suelo inusitadas gracias al desarrollo de una tupida red de infraestructuras para el transporte. Esa dispersión de la urbanización no tiene umbrales territoriales fácilmente observables, ni está distribuida de forma biunívoca en el espacio físico (Martinotti, 1990), la contigüidad de espacios urbanos funcionales y a la vez la continuidad del espacio urbano por todo el territorio son la expresión de esa paradoja parcial del metropolitanismo. Si bien ese nuevo orden territorial único, que hace desaparecer la vieja dicotomía entre campo-ciudad para introducir nuevas contradicciones, significa que se pierde la idea de la ciudad entendida como «lugar» de acogida que era reconocible sobre la vasta extensión del «no-lugar» propia de una ciudad de los flujos en donde circulan los objetos-mercancía y los sujetos-mercancía (sujetos objetivados): sujetos usuarios, clientes, administrados, productores, consumidores, pero dudosamente ciudadanos.

De este modo, la movilidad y la velocidad es motivada en un modelo metropolitano que implanta un modo de vida fundamentado en el automóvil, que proclama un uso individualizado del espacio no-relacional, de la ciudad de los flujos. Sin embargo, este proceso se manifiesta cada vez más como un factor de exclusión social, ya que los colectivos segregados espacialmente tienen menos posibilidades de movilidad física para desplazarse de unas funciones a otras (por ejemplo de la residencia al trabajo) lo que conlleva una prolongación de la jornada laboral al sumar a esta el tiempo de dedicado a los largos desplazamientos y la dificultad para acceder a servicios urbanos básicos.

En tercer lugar, la extrema mercantilización de la ciudad en un contexto de insaciable neoliberalismo nos ha llevado a lo que se ha denominado como una "segunda generación" de privatizaciones que se corresponde con lo que David Harvey ha identificado como "Acumulación por desposesión" (Harvey, 2004) como actualización y continuación de la "Acumulación originaria de capital" consistente, tanto en el acoso y derribo a la propiedad pública, como de la propiedad comunitaria. Así la mirada mercantilista ha motivado la privatización de servicios públicos (transportes, mantenimiento urbano, equipamientos, gestión de residuos, gestión del agua, funerarias, etc.), la conversión del suelo y la vivienda en recurso especulativo, la mercantilización de recursos ambientales, la privatización de espacios públicos, la creación de seudo espacios públicos simulados, la mercantilización de las relaciones sociales de orden primario (cuidado de los hijos, de las personas dependientes), etc., todo ello ha proporcionado una "gestión mercantilista que acaba llevando la diferenciación de los usuarios por su capacidad de pago..." (Saravia et al., 2002: 33)

El impacto combinado de estos procesos que se refuerzan mutuamente ha contribuido a la destrucción del espacio público como espacio de ciudadanía (Borja, 2003: 163-164). Particularmente paradigmático de la citada combinación es la implantación de las grandes superficies comerciales, enclaves exclusivos para el consumo convertido en ocio, o viceversa, convenientemente separados de la residencia precisan del uso del automóvil destruyendo, además, el pequeño comercio de barrio y sustituyendo la accesibilidad por la movilidad. Asimismo el gran centro comercial es un sucedáneo del espacio público destinado al consumo como simulación del ocio y de la libertad individual, es causa y efecto, de la pérdida del espacio público. La gran superficie comercial, como espacio privado, se basa en el derecho de (no) admisión y no todos pueden acceder, el nivel de rentas es ya de por sí un sesgo significativo, pero en todo caso nadie puede sentirse parte de ese espacio, ni participar del mismo, ni disfrutar de la improvisación del encuentro con el conocido. Los sobreestímulos que irradia ese no-lugar oculta el significado del mismo. Si alguien mendiga en ese espacio, o juega con una pelota, o reparte octavillas, o hace mimo, o toca música... será inmediatamente expulsado.

De este modo, el triunfo del paradigma funcionalista no solo ha terminado desmembrando la ciudad, sino que acompañando ese proceso también ha segregado socialmente a las redes sociales. Una estructura social extremadamente fragmentada, como es la de las sociedades capitalistas avanzadas, tiene sus consecuencias sobre la disposición, dominio y uso de los espacios públicos. La creciente distancia social entre los distintos segmentos que conforman la estructura social conlleva separación y segregación espacial y este fenómeno a su vez implica la imposibilidad o al menos una dificultad significativa en el encuentro y en el intercambio de las experiencias vitales de diferentes redes sociales, haciendo de ellas estructuras informales endogámicas, crecientemente encerradas sobre si mismas, donde la confianza interna contrasta con la desconfianza con el exterior de la red. Cuanto mayor es la separación de las funciones urbanas, de los colectivos, de las actividades, más se debilita el capital social y las relaciones sociales de confianza.

La combinación, en las sociedades capitalistas, de la separación de las funciones urbanas con la separación de las culturas, de las clases sociales y de los fragmentos de clase, esta incidiendo en la destrucción del espacio público, despojándole de sus funciones tradicionales de encuentro, entre ellas su función política del compartir, del negociar, del consensuar, del manejo del conflicto que es controlable gracias al contacto cotidiano entre sujetos y colectivos deferentes. La distancia entre los grupos se acrecienta en sus distintas perspectivas: social, económica, cultural, ambiental... incorporando nuevas e inquietantes perspectivas del conflicto urbano en forma de violencia urbana y particularmente de enfrentamiento entre redes y fracciones de clase. La urbanización funcionalista, en su doble separación física y social, de espacios monocultivo y de grupos endogámicos, impide de facto la producción social del espacio, la construcción conjunta de la interpretación y la democratización del mismo. La imposición de las clases y grupos dominantes en la producción de formas espaciales hace de esta producción un factor de dominación y de explotación (Castells, 1979) que con la creciente fragmentación de la estructura social conlleva el paso de una antagonismo relativamente simétrico (existencia de procedimientos de negociación y pacto entre clases en la sociedad urbana industrial) a una dinámica segregadora que "conducen -en palabras de Jordi Borja- a formas conflictivas, dispersas y asimétricas, difíciles de encuadrar en procesos negociadores, que pueden derivar en expresiones de violencia anómica" (Borja, 2003: 49). Ello se produce como consecuencia de la presencia creciente de sectores excluidos a los que no se les reconoce plenamente los derechos de ciudadanía. Los conflictos derivan entonces al enfrentamiento entre segmentos de las clases subalternas y las denominadas infraclases, en vez de entre los grupos desfavorecidos y el poder instituido, la solidaridad propia de las clases subalternas en la ciudad industrial deja paso a la subdivisión de clases por el grupo étnico que tiende a impedir la solidaridad (Colm Hogard, 2002: 91).

La segregación social, la distancia física, social y económica de las redes, clases, culturas, genera desconfianza y miedo al otro. Emergen las comunidades cerradas (gated communities), los barrios gueto y los barrios bunker (Naredo Molero, 1998), los condominios exclusivos que se construyen como "espacios defendibles" y levantan barreras a la democracia destruyendo la función del espacio público y el derecho a circular, a estar en determinados lugares, a encontrarse. Una sociedad que se construye sobre comunidades cerradas, que genera barreras y terrenos de nadie es propensa, en consecuencia, al descuido urbano y a la violencia urbana. El círculo vicioso de la violencia urbana produce la agorafobia, el miedo al espacio público, y éste abandonado se hace más vulnerable, de dominio y de uso menos complejo. La pérdida de variedad en su dominio y en su uso le debilita también como espacio político, ya que la política no puede ser bajo el miedo, no puede ser sin el encuentro, sin el diálogo, sin la comunicación. La agorafobia, va acompañada de la aporafobia y de la xenofobia, el miedo a la pobreza y a los diferentes hace que el espacio público sea abandonado por determinados segmentos de la estructura social y dejado exclusivamente a otros, construyendo sus propias fortalezas que les protegen de los indios metropolitanos que pugnan por sobrevivir en un medio urbanizado (que no urbano) cada vez más hostil e ingobernable.

(Re)volver a la ciudad, reconstruir el espacio público, reconquistar el espacio político: redescubrir la ciudadanía

Es incuestionable que nuestro modelo metropolitano, que nuestro modo de vida precisa de una reorientación que se hace cada vez más urgente. La nueva conciencia que sobre ello se esta generando no es desdeñable y tiene su traslación en nuevas miradas sobre el individuo y la ciudad, y el vínculo que sobre ellos se establece. Son cada vez más las reflexiones, las iniciativas, las experiencias innovadoras que nos indican el desarrollo de nuevas estrategias que caminan y proclaman una democracia participativa en la gestión de los recursos y del territorio, una nueva ciudadanía que se renueva con la incorporación de nuevos derechos, sobre todo, culturales y ambientales. Su dispersión, y su aún escasa articulación hace poco visualizable su desarrollo, pero los síntomas aparecen a una velocidad vertiginosa en múltiples formas asociativas, en nuevos movimientos sociales, en nuevas formas de gobernar, en experiencias innovadoras participativas, en buenas prácticas urbanas... Esta amalgama compleja de factores la podemos desarrollar en sus dimensiones culturales, sociales, políticas, de naturaleza económica y de carácter físico-ambiental, las cuales también las podemos considerar como condiciones necesarias para reconstruir el espacio público como espacio político.

En primer lugar, la interculturalidad alcanzada en un mundo globalizado instituye nuevos vínculos entre el sujeto personalizado y lo universal, haciendo de éste un ciudadano a la vez local y universal que adquiere una nueva ética. Tal como hemos expresado en otro trabajo (Alguacil, 2007: 40) emerge una nueva cosmología mundialista, una nueva conciencia, un nuevo sujeto protagónico, es el regreso del sujeto que diría Jesús Ibáñez (1991), que se rearma en la ética a través de renovados valores morales frente al pensamiento técnico, científico, mercantilizado. Haciendo nuestras las palabras de Alain Touraine en uno de sus últimos libros "vemos también como el juicio moral recupera terreno frente al pensamiento técnico y científico. El movimiento ecologista nos ha enseñado a reconocer nuestros deberes respecto de la naturaleza, lo que no nos ha llevado a fundir la cultura en la naturaleza, sino, al contrario, a hacer penetrar el juicio moral en el dominio de la naturaleza" (Touraine, 2005: 177), lo que es tanto como reconocer que los sujetos ganan capacidad de pensamiento y de acción, obtienen autonomía desde la dependencia ecosistémica, de tal modo que el sujeto tiene conciencia de sí en la medida que forma parte activa de la naturaleza y de la sociedad. Es decir, lo personal es político, "es afrontar -en palabras de David Harvey- la cuestión de la persona y del cuerpo como el momento irreducible (definido en una determinada escala espacio-temporal) para basar toda la política y la acción social. Pero el individuo, el cuerpo, el yo, la persona (o cualquier otro término que deseemos utilizar) son un fluido constructo social más que una entidad absoluta e inmutable fijada en cemento" (Harvey, 2003: 270).

Precisamente, el conocimiento sobre los límites ecológicos y la preocupación por las futuras condiciones de vida en el planeta (conciencia) vuelven a poner en escena renovados aspectos de la subjetividad humana y de la autonomía ética. Surge así una nueva paradoja: la autonomía individual se obtiene gracias a la pertenencia a un contexto relational, o a un ecosistema, y ese pertenecer a un entorno significa un cierto grado de dependencia. La autonomía individual no puede pensarse sin la autonomía de los otros, o sí se prefiere, de la dependencia de los otros. La autonomía desde una perspectiva ética representa, pues, la complementación de la identidad y de la alteridad. La comunicación relacional implica la relación simétrica entre emisor-receptor y receptor-emisor que interaccionan sobre la base de una identidad común (los signos y señales de sus comunicaciones no sólo encauzan información, sino también identificación) y que supone el reconocimiento del otro (alteridad) y de sí mismo a través de ese reconocimiento. Dice Touraine "que se siente sujeto solamente aquel o aquella que se siente responsable de la humanidad de otro ser humano. Es reconociendo los derechos humanos del otro como me reconozco a mí mismo como ser humano..." (Touraine, 2005: 169), es reconociendo los derechos y las necesidades humanas ampliados donde regresa el sujeto en esa tensión dialéctica que se produce entre lo local y lo global, el individuo y el colectivo, la singular y lo universal.

Así, el extremo individualismo desarrollado en la metrópoli, vinculado a la mercantilización, "también puede propiciar el desarrollo de una conciencia ampliada capaz de configurar nuevos espacios propicios al ejercicio de las virtudes cívicas...., cuando el yo actúa, en nombre propio y asumiendo la responsabilidad de sus actos, adentrándose en lo universal y relegando su egoísmo" (Barry, 1999: 145). Ésta nueva ética se obtiene en las redes interactivas donde se adquiere una «capacidad estimativa»5 que orienta la acción humana buscando el equilibrio entre la libertad individual y la vinculación colectiva, entre lo micro-social y lo macro-social, entre las emociones y la(s) razón(es). Esa capacidad estimativa es reforzada por la comunicación y el conocimiento, que a su vez estimulan el devenir consciente. Y esta ética discursiva proyectada en acción colectiva es la que nos lleva a la confirmación de como es a través de los nuevos movimientos sociales, que buscan no tanto la reivindicación de los derechos, de la dignidad, de los nuevos valores, como de hacerlos realidad y de aplicarlos directamente cuando tienen oportunidades, la que permite la construcción de un sujeto-persona que recupera un sentido de la vida ético que esta dando pie a nuevas prácticas urbanas participativas.

Desde una segunda perspectiva, más en el ámbito de lo societario, se puede argumentar como es en la ciudad donde el individuo tiene acceso a múltiples puntos de vista que se mezclan y que se concretan en una compleja constelación de redes y organizaciones. No olvidemos que es en la ciudad donde surgen la organización y la asociación que con la creciente complejidad y fragmentación lleva a ésta constelación de estructuras de acción política a buscar su articulación (buena muestra de ellos es el denominado movimiento antiglobalización). Pero es precisamente en el ámbito de la ciudad, en el ámbito local, en un contexto de proximidad, de contacto directo, de confianza, de conocimiento mutuo, donde los sujetos pueden entrar en estrategias de construcción conjunta que les permita generar y acceder a estructuras comunes de acción política. En el mundo local se encuentran organizaciones de orden gubernamental (gobiernos locales) y de orden societario (organizaciones y movimientos sociales). Ambos tipos de estructuras, por su posición privilegiada de proximidad y de ser potencialmente difusores de los principios universalistas son escuelas de democracia.

Es a través de éstas estructuras donde se puede acceder a las habilidades para la participación política y, por tanto, a adquirir la condición de ciudadano pro-activo. Estas estructuras se encuentran en mejor disposición para incorporar a los ciudadanos a procesos de comunicación y de deliberación y, en consecuencia, están en mejor disposición de transmitir a los ciudadanos las destrezas necesarias para desenvolverse en la esfera de la política. Se trata, en definitiva, de un proceso recurrente dónde la comunicación, el conocimiento y la reflexividad sobre la acción permiten la adquisición de la (co)responsabilidad social y llevan a la emergencia de la nueva conciencia necesaria para desarrollar las nuevas dimensiones de ciudadanía. De tal modo, que la incorporación de los ciudadanos a la globalización (como un continuo de esferas de soberanía y diversidad cultural complementarias y potencialmente articuladas) solo puede optimizarse a través de las redes y movimientos sociales de arraigo territorial y de las estructuras gubernativas descentralizadas, aunque precisan de procedimientos orientados a la articulación entre sí y la conexión con otras estructuras descentralizadas y globales. En consecuencia, la emergencia de estos nuevos derechos de ciudadanía vienen asociados al surgimiento de renovados actores (gobiernos locales, movimientos sociales, tercer sector) que ponen de relieve nuevas subjetividades en la conquista de una ciudadanía que explora nuevas dimensiones de la misma.

Esta perspectiva, nos lleva al espacio de la política donde se puedan desarrollar aquellas estrategias políticas que generen nuevas oportunidades para la implicación de los ciudadanos en la gestión de la ciudad y de los espacios públicos. Para que ello sea posible la participación tiene que recuperarse plenamente como necesidad humana que en el actual modelo social mercantilizado se encuentra constreñida y oculta, al fundamentarse este paradigma en estrategias inhabilitantes para con los sujetos que son sustituidos por especialistas y profesionales de la política.

Esa recuperación precisa, en consecuencia, de innovaciones capaces de traducir la participación en comunicación relacional para la acción ciudadana conjunta (PUIG, 2003) donde el papel de los profesionales de la política sea el de implementar los procedimientos para que los ciudadanos tengan capacidad plena para participar. El sentido relacional de la participación tiene varias miradas interpenetradas que permiten acoplar la participación a la propuesta de democracia participativa como una síntesis de la alianza cada vez más necesaria entre las estructuras gubernamentales y las entidades y movimientos sociales.

En primer lugar, es necesaria una nueva cultura política fundamentada en la habilitación de los ciudadanos para que puedan acceder a la información y el análisis de sus condiciones de vida y obtengan capacidad de decisión en aquellos aspectos que les afectan directamente, en el acceso, en definitiva, a la satisfacción de las necesidades humanas desarrollando satisfactores de carácter sinérgico donde la transversalidad de la participación aparece como procedimiento inalienable. Se trata de reconocer el estatus pleno de acción política de los ciudadanos considerando el desarrollo de su autonomía crítica. La formación para la ciudadanía será un elemento fundamental para ello y la promoción de las organizaciones sociales de base, como escuelas de democracia, el escalón, junto con unos gobiernos locales con recursos suficientes, serán dos aspectos cruciales para que ello sea posible, a lo que habría que añadir la necesidad de un sistema educativo adaptado a tales requerimientos.

En segundo lugar, una nueva cultura política, precisa desarrollar procedimientos que combinen adecuadamente los principios de solidaridad interterritorial y la subsidiariedad, según el cual todo aquello que pueda ser autodeterminado o autogestionado con eficacia y responsabilidad a un determinado nivel ciudadano (inferior o de escala más reducida) no debe determinarse o gestionarse en un nivel superior o de escala mayor. Dicho de otro modo, que la satisfacción de las necesidades y demandas debe resolverse en el nivel más próximo a los ciudadanos que sea posible. Es necesaria, desde esta perspectiva, una nueva cultura política encaminada a la construcción un Estado relacional descentralizado, articulado y participativo que produzca nuevas oportunidades para la ciudadanía promoviendo organizaciones en red y una nueva legitimidad de un Estado democrático reconstituido desde su base, desde las ciudades, desde los municipios.

Para el desarrollo de esta perspectiva relacional de la administración proponemos considerar como elemento clave la combinación entre el principio de descentralización y de participación, lo que debe abordarse diferenciando entre distintos aspectos que completan la idea de descentralización y que podemos identificar con tres des6: la desconcentración político-administrativa, la descentralización política y la desburocratización en lo sociopolítico. Representa tres ejes de horizontalidad: Un eje económico-administrativo definido por la distribución de los recursos de la economía pública, un eje político definido por la transferencia de competencias, y un eje sociopolítico identificado con la distribución del poder. Estos tres modos son interdependientes, se transpenetran entre sí y su distinción establece distintas perspectivas para significar aspectos ineludibles para la democratización de la sociedad (combinación de la democracia deliberativa, participativa y asociativa), lo que no debe confundirse con lo que podríamos identificar como la "desestatización" que entiende la descentralización en un eje vertical de tal modo que las decisiones tienden a centralizarse mientras la ejecución de las mismas viene a desconcentrarse por delegación impositiva y por privatización de los servicios públicos. Esta mirada de la descentralización apuesta por la democratización interna de la administración pública como manera ineludible para incrementar la calidad de la democracia, poniendo de relieve la necesaria articulación entre la democratización de la política y la democratización de la administración. Para que esto sea posible se precisa de dos condiciones: en primer lugar, la participación debe desplazarse "de la política a las políticas" y, en segundo lugar, "de la universalidad a la red" (Brugué, Gallego, 2001).

Finalmente, cabe estimar los instrumentos de los que se puede dotar esta perspectiva relacional de la política para desarrollar las estrategias de incremento de la calidad de la democracia y de la participación. Nos estamos refiriendo a las múltiples innovaciones de carácter democrático que se desarrollan en los últimos años, sobre todo, en el ámbito municipal y que son buena muestra del camino a seguir para reconquistar el espacio público. Estos son muy variados pudiendo distinguir entre innovaciones de base asociativa (cuando los procedimientos sólo posibilita el acceso a los ciudadanos organizados), de base personal (cuando los procesos participativos permiten el acceso a los ciudadanos), de base mixta (cuando los procedimientos incluyen de forma simultánea y compatible las dos anteriores) (Font, Goma, 2001). Así los Presupuestos Participativos, La gestión compartida de equipamientos, los Jurados Ciudadanos, Los Grupos Temáticos, las Encuestas Deliberativas, las Asambleas Ciudadanas, los Fórums Temáticos, La Investigación-acción participativa, los Planes de Desarrollo Comunitarios, etc. son todos ellos instrumentos que se han ido incorporando en muchas ciudades en los últimos años permitiendo deliberar y decidir a los ciudadanos sobre los asuntos públicos y la gestión de la ciudad.

Una cuarta dimensión de la que hay que dejar constancia es la perspectiva económica que en gran medida deriva de la estrategia de desconcentración político-administrativa como eje económico-administrativo y que pone de relieve la existencia de una economía pública que interactúa fuertemente con otros tipos de economía. En este sentido, considerando la existencia de una economía de la diversidad: economía pública, economía de mercado, economía popular y una economía social (Coraggio, 1999), el desequilibrio vendría establecido por la dominancia de la economía de mercado cada vez más frecuentemente promovida y apoyada desde la economía pública, por ejemplo, a través de las privatizaciones. Cabe preguntarse sobre la ética que le corresponde a la economía pública sustentada por el conjunto de la sociedad. Si consideramos como uno de los objetivos de una administración relacional el incrementar la calidad de la democracia y la participación ciudadana, ésta no debe establecer crecientes compromisos con la lógica del lucro constituida por el beneficio privado y unas estructuras nada o poco democráticas representadas por las empresas capitalistas tradicionales. Por el contrario, la reconstrucción del espacio público como espacio político tiene su prolongación en el ámbito económico y desde la economía pública debe favorecerse el apoyo a una economía democrática como la que pueda representar la economía social y a una economía de proximidad representada por la denominada economía popular (por ejemplo el pequeño comercio o las micro-empresas), ambas están más integradas en el territorio, tienen mayor capacidad de creación de empleo y de satisfacer necesidades locales, y son susceptibles de mayor responsabilidad social, política y ambiental.

En consecuencia, como ya hemos expresado en otro trabajo (Alguacil, 2006: 34) la derivación de la gestión de los servicios y prestaciones públicas hacía fuera de las estructuras administrativas solo se debería hacer desde la convicción y la aplicación operativa de los principios de cooperación, corresponsabilidad, universalidad y participación, y de los valores éticos que de estos principios se derivan. Cabe pensar, entonces, en una orientación de las tan traídas y llevadas externalizaciones como una estrategia que facilite la implantación de políticas equitativas, que fortalezca los derechos ciudadanos y que favorezca un desarrollo humano sostenible, dimensiones todas ellas que se desarrollan de forma interpenetrada en el campo de todo lo que podríamos considerar como sector público no-estatal (ciudadanos activos, tercer sector, economía social).

Una última mirada, referida esta vez a los aspectos de naturaleza física, de estructura urbana, que no se pueden imaginar sino es combinación con las dimensiones anteriores es la que se refiere a la escala urbana necesaria para reconstruir el espacio público y el espacio político. Recuperar la ciudad requiere la reconstrucción de unidades urbanas con identidad propia, descentralizadas y complejas internamente, con una autonomía política significativa, densidad, variedad y una escala humana que facilite su percepción y apropiación. Cualquiera tiene derecho en su barrio a tener empleo, equipamientos, entidades sociales, espacios públicos, elementos monumentales, elementos de centralidad, de singularidad, etc. como cualquier ciudad. Es necesario, por tanto, descomponer-recomponer las grandes conurbaciones en múltiples ciudades integradas internamente e interconectadas externamente entre sí, haciendo compatibles la ciudad de "los lugares" (de la accesibilidad) con la ciudad de "los flujos" (de la movilidad).

La ciudad a escala humana significa recrear la máxima complejidad accesible, es decir, lo suficientemente grande para el anonimato y la variedad de relaciones, pero a la vez lo suficientemente pequeña como para mantener una red social densa (en el espacio), intensa (significativa) y continua (perdurable y sostenible en el tiempo), en contraposición al efecto metropolitano donde se produce lo contrario, o se tiene exceso de estímulos relaciónales en un territorio extenso que hace que los vínculos sean más débiles y las relaciones más esporádicas y efímeras o, por el contrario, se sufre el aislamiento y la soledad. La libertad individual y la identidad colectiva no deben ser inconciliables, la libertad de elección precisa de variedad de opciones compatibles y sinérgicas. Para que esto sea posible es imprescindible eliminar las barreras y reconstruir fronteras simbólicas y porosas que permitan la continuidad y la diferenciación de espacios sin que nadie pueda sentirse segregado o descolocado en cualquier barrio de la ciudad, y todos puedan percibir cual es su "lugar", cual se su barrio.

El barrio es fundamental para reconstruir la ciudad, la revalorización y reconocimiento del barrio en la teoría urbanística viene a ser considerada como una escala adecuada para resolver los múltiples, graves y crecientes problemas de las grandes ciudades. Al respecto, la Agenda Habitat, en su afán de promover la ciudadanía expresa que "el barrio es una escala fundamental para el análisis de los problemas económicos sociales, urbanos o ambientales de las ciudades, que pone en contacto las políticas con la realidad social, y facilita la definición de soluciones y la instrumentación en forma interactiva con los agentes sociales locales"7. Como muy bien expresa Pedro G. Buraglia: "El barrio opera como el eslabón de una cadena entre el ser individual y el ser social, facilita la convivencia solidaria, la interacción entre grupos y personas, es también el espacio para el aprendizaje y formación del ser social, que opera como el lugar para iniciarse en una determinada actividad trascendiendo el marco puramente familiar, por ejemplo, las primeras relaciones amorosas, los primeros contactos deportivos o sociales o las primeras manifestaciones políticas" (Buraglia, 2005).

Si bien, para reorientar el modelo metropolitano, los barrios tienen que ser equiparables a una ciudad, con toda la variedad y con todos los recursos propios de ésta. El modelo urbano teórico es una propuesta que podemos concretar tal y como se conceptualiza en el libro "La ciudad de los ciudadanos" (Hernández Aja, Alguacil et al., 1997): Barrio-ciudad: lo consideramos como el primer escalón urbano con capacidad de sostener la complejidad y variedad propia de la ciudad histórica, permite albergar diversos estratos y distintas formas de vida y culturas. Es decir, es el modelo urbano que puede acoger la máxima complejidad asequible y permite el acceso a lo heterogéneo y a la responsabilidad social, teniendo capacidad para generar recursos propios. Suele coincidir con el ámbito de actuación de las asociaciones y debe de contener las dotaciones necesarias para el desarrollo de sus poblaciones, incluido algún equipamiento de rango ciudad que suponga un foco de atracción e identidad para el conjunto de los ciudadanos. La disposición de los espacios públicos, arracimados unos a otros, con sendas que les hacen accesibles, es lo que hace posible la vertebración de un Barrio-ciudad, es lo que hace posible la ciudad misma, como entidad y con identidad propia. El entramado de los espacios públicos, sean abiertos o edificios, deben estar asociados entre sí de modo que el sentido que obtiene cada espacio público viene dado por la relación con los demás, y deben estar concebidos y dispuestos de tal modo que no sea necesario ir a ellos exclusivamente, sino que te los encuentras en los trayectos cotidianos de la vida de barrio. Con un tamaño de población (no más de 50.000 habitantes y no menos de 20.000), el Barrio-ciudad obtendría capacidad de sostener la variedad de las diversas estructuras solapadas (demográficas, sociales, inmobiliarias, de actividades económicas, etc.) y abarcarse peatonalmente, en él el ciudadano es capaz de generar sentimientos de identidad y arraigo, de controlar el territorio, de acceder a las habilidades políticas y sociales; y se puede, así, identificar con su territorio estableciendo un equilibrio entre máxima libertad individual sin comprometer por ello la responsabilidad colectiva.

En definitiva, repolitizar la ciudad, recobrar la convivencia, precisa de la reconquista del espacio público como espacio relacional y polivalente, como espacio para la expresión y creatividad ciudadana, como espacio con capacidad para reordenar la conectividad y la accesibilidad entre las funciones urbanas, y como espacio con capacidad para motivar el acceso a la movilización y a la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos. Una ciudad segura es una ciudad cuyos espacios públicos son reocupados, son transitados, son compartidos. El espacio público es, en definitiva, un ámbito privilegiado que ofrece oportunidades inestimables para estimular la participación ciudadana, lo que ayuda a prevenir y oponerse a las dinámicas excluyentes de la desmesurada mercantilización de las metrópolis posindustriales.

Notas

* El presente artículo me encargado y publicado como capítulo de libro por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía en su Colección PH cuadernos: Antonio García García (Coordinador): Espacio público y conjuntos históricos (2008). Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Sevilla.

1 En dos artículos de la Carta de Atenas se explícito claramente este aspecto: Art. 77: «... Las claves del urbanismo radican en cuatro funciones: habitar, trabajar, recrearse (en las horas libres) y circular...»; Art. 78 «...los planes determinarán la estructura de cada uno de los sectores atribuidos a las cuatro funciones básicas y fijarán su respectivo emplazamiento en el conjunto urbano...». En ese mismo sentido Le Corbusier en sus «Principios de urbanismo» (1979) apuntilla, desarrollando los postulados de la Carta de Atenas: «La zonificación es la operación que se realiza sobre el plano urbano con el fin de asignar a cada función y a cada individuo su lugar adecuado» (TOBÍO, 1996: 62).

2 Para Le Corbusier -Sin duda considerado el más fiel representante del modernismo y de la defensa de la zonificación urbana- la satisfacción de las necesidades humanas debe alcanzarse a través de la función humana, lo que le lleva a proclamar las «necesidades únicas», que son necesidades-tipo comunes a toda condición humana, la «fünción-tipo», «la emoción-tipo»... (LE CORBUSIER, 1978) Le Corbusier, desde la perspectiva aquí adoptada, viene a confundir lo que son las necesidades humanas con los satisfactores de esas mismas necesidades.

3 Según Ekhart Hahn el índice de ocupación urbana de la superficie se ha multiplicado por 10 en los últimos 100 años (HAHN, 1994).

4 A este respecto existe una amplia literatura basada en investigaciones empíricas desarrolladas desde la Escuela de Chicago y más recientemente desde la Sociología y la Antropología Urbana que muestran la segregación del espacio según la condición social diferenciada. Sobre la separación de funciones relacionadas con el genero, una de las perspectivas de estudio de mayor interés en la actualidad, cabe referenciar la constatación de como la zonificación implica también una división del espacio según el género (TOBÍO, 1996).

5 Vamos a entender la «capacidad estimativa» del sujeto de una forma particular, y siempre dentro del sentido dado a la «autonomía crítica»: Como el nivel de conciencia adquirido a través del acceso al conocimiento (de continua adaptación al medio, a los recursos y a las condiciones) y a los procesos de comunicación fluida (de reciprocidad en la relación con otros sujetos).

6 Se realiza un desarrollo más profuso de esta perspectiva en Alguacil, J. (2003): Equipamientos municipales de proximidad. Plan estratégico y de participación. Gijón, Trea / Kaleidos.red.

7 Agenda Habitat / Habitat II. Primer documento de trabajo. Agenda Habitat España contribución de las ciudades al desarrollo sostenible. Conferencia de Naciones Unidas sobre asentamientos humanos. Estambul, 1996. MOPTMA, Dirección General de Actuaciones Concertadas en las Ciudades (Feb. 1996). (Pág. 71-72).



domingo, 12 de julio de 2009

El aire que respiramos en Alcorcón sigue sucio y contaminado




16.000 personas mueren cada año en España por la mala calidad del aire

Un 84% de la población española respira aire contaminado


Ecologistas en Acción ha presentado su informe sobre la calidad del aire en el Estado español durante 2008 [1]. Según este informe, a pesar de las buenas condiciones meteorológicas, en un año con mucha inestabilidad atmosférica, los niveles de contaminación del aire en Alcorcón y Móstoles continúan por encima de los límites de protección a la salud recomendados por la Organización Mundial de la Salud en ambos casos y por encima de los límites legales en el caso de Alcorcón. Ecologistas en Acción considera que las administraciones no están haciendo lo suficientes porque no ponen coto al principal contaminador del aire madrileño: el intenso tráfico de automóviles.


Los datos están extraídos de la información que ofrece la Comunidad de Madrid a partir de su red de estaciones de medición de la contaminación. Los datos de 2008 en Alcorcón proceden de dos ubicaciones distintas ya que la estación de medición del aire fue trasladada a mediados de 2008, quedándose Alcorcón 43 días sin datos. A pesar de este cambio, cuyo fin era ocultar la contaminación presente en el entorno de la carretera de Leganés en favor del entorno del Colegio Público Blas de Otero amparándose en una laxa normativa europea, y a pesar de la falta de datos que distorsiona el análisis, Alcorcón ofrece una concentración media anual de 57 µg/m3 de dióxido de nitrógeno (en 2007 fue de 71 µg/m3), por encima de los 44 µg/m3 máximos establecidos por ley (los datos de la nueva estación evidencian que Alcorcón seguirá ofreciendo datos superiores a los legales, aunque no tan desorbitados como en años anteriores). En cuanto a partículas en suspensión menores de 10 micras, Alcorcón superó 42 días el valor límite diario de 50 µg/m3 que la ley establece que no debe superarse más de 35 días al año (en 2007 fueron 48 días).

Los datos de Móstoles, si bien ofrecen unos indicadores mejores (35 µg/m3 de dióxido de nitrógeno de concentración de media anual, que en 2007 fue de 43 µg/m3; 30 días de superaciones del valor límite diario de partículas en suspensión menores de 10 micras, que en 2007 fueron 46), también muestran unos valores por encima de los recomendados por la OMS al tener un valor medio anual de partículas en suspensión de 27 µg/m3 (por encima de los 20 µg/m3 recomendados como límite de protección a la salud). Pero los datos más preocupantes en Móstoles hacen referencia a los niveles de ozono superado en dos ocasiones el umbral de aviso a la población (180 µg/m3) y en 17 ocasiones el umbral de protección a la salud (120 µg/m3 de media octohoraria), ante la pasividad y falta de información con la que actuó el Ayuntamiento de Móstoles, sólo remendada en parte por la denuncia de Ecologistas en Acción.

En definitiva, aunque durante 2008 los índices de contaminación no han sido tan elevados como otros años –gracias a la mayor inestabilidad atmosférica y al cambio de la ubicación de la estación en el caso de Alcorcón–, siguen por encima de los límites legales. Ante esta situación Ecologistas en Acción denuncia que tanto la Comunidad de Madrid como las administraciones locales no reconocen como un serio problema de contaminación atmosférica y no reconocen que para mejorar la calidad del aire es necesaria una reducción del tráfico de automóviles. En el mejor de los casos, por cada media que pretende favorecer una movilidad no motorizada (como los anuncios de promoción del uso de la bicicleta), se adoptan diez medidas a favor de los automóviles (plan de carreteras, apoyo económico, aparcamientos,…). Lo que ahora es necesario y urgente para acabar con una contaminación del aire que no deja de crecer, es detener la espiral urbanización-carretera-urbanización que vemos en el Distrito Norte de Alcorcón o en el Puerto seco “Puerta del Atlántico” de Móstoles, que apuesta por el insostenible transporte de mercancías por carretera. Los intereses a favor del coche son muchos, pero cabe preguntarse si preferimos tener buena salud o nos conformamos con morirnos entre montañas de dinero concentradas en unas pocas manos.

[1] Resumen del informe: http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article14978

Informe completo en: http://www.ecologistasenaccion..org/IMG/pdf_Aire2008.pdf


Más información: Mariano González: 617 650 785; Paco Segura: 91 896 98 05
-- 

sábado, 11 de julio de 2009

¿Cuánto me cuesta hacer 100 km con mi coche?


cuanto gasta un coche

En primer lugar, el coche es un elemento que tiene una vida útil determinada. Esta vida puede ser mayor o menor, en función del modelo, el propio uso y el cuidado que le hayamos tenido. Supongamos que la vida media de cualquier vehículo es de 150.000 kilómetros.

El Consorcio de Transportes y el Ayuntamiento de Alcorcón






Vemos como varias lineas de autobuses que pasan por el municipio practicamente durante toda la semana no tienen ni un 35% de ocupación .A eso se le llama derroche ,mala planificación y falta de sostenibilidad,el consorcio de transportes debería tenener microbuses, mejoraria en tráfico urbano ,ahorraria en combustible una barbaridad y la calidad del aíre tan mala mejoraria.Sí al transporte público pero bien gestionado .

«Un autobús urbano gasta 50 litros de gasoil a los cien kilómetros y uno interurbano, 38; si bien no hay en este caso descenso de ocupación, tampoco hay más gente que utilice el transporte público como cabía esperar en las demás lineas».

viernes, 10 de julio de 2009

Denuncian fraude en el reciclaje y una plaga de gatos que amenaza a las especies de Polvoranca







* Cotorra Argentina:
Miden unos 30 cm. y, aunque no son tan longevas como los loros, pueden llegar a vivir unos 25 años si son bien cuidadas en cautividad.En algunos países, como en España, se han convertido en una verdadera plaga, ya que a partir de individuos puestos en libertad o escapados, se han formado auténticas comunidades que se han sabido adaptar muy bien al medio y que, amenazan a las aves autóctonas.

En el Parque de Polvoranca hay varios problemas: una plaga de gatos que amenaza a las especies animales del lugar y el falso reciclaje con cientos de toneladas de basuras que se recogen los fines de semana el diario DLEGANES lo recoge ,pero los verdes grupos verde de Alcorcón vemos otras plagas también muy importantes varios miles de *Cotorras está anidando y consiguiendo extenderse por toda la zona sur ,las gran población de Ocas que deberían llevarse a otros parques o lugares de recreo estamos hablando de 400 ejemplares que son demasiados para este pequeño ecosistema artificial , con problemas graves de infección debido a sus defecaciones y a la gran superpoblación sin ningún tipo de control ,y por ultimo unas tortugas de Florida muy agresivas y muy devoradoras que están consiguiendo hacer desaparecer al Galápago Leproso autóctono en grave peligro de extinción .Vecinos y usuarios del parque han denunciado a DLeganés que "los cubos amarillos instalados en los merenderos (cubos que en teoría deben instalarse para realizar recogida selectiva de envases) se recogen de forma conjunta al resto de residuos del parque (unas 2-3 Ton cada fin de semana) y se destinan al vertedero de Pinto sin realizarse ningún pre-selección ni aprovechamiento de materiales (vidrio, envases, cartón, etc.)""Esto supone un fraude y un completo engaño a los usuarios y visitantes del parque, un pésimo ejemplo de los responsables del parque (Área de Zonas Verdes de la Consejería de Presidencia de la Comunidad de Madrid)", señalan los denunciantes, que además se quejan de una plaga de felinos:"La superpoblación de gatos del parque está afectando negativamente al resto de especies silvestres (liebres, perdices, ánades reales.). Se precisa con urgencia un plan de control de estos felinos antes de que sea demasiado tarde", reclaman a las administraciones.

Consultar ,Guia trangénicos 4 edición


Informes
Ampliar imagen
Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos
10 julio 2009
Guía roja y verde de alimentos transgénicos. 4ª edición
Descargar PDF (362 Kb)

domingo, 5 de julio de 2009

Alcorcón la suciedad se apodera cada vez más de todos los rincones


Da igual el barrio la zona de Alcorcón que se visite está todo sucisimo ,aceras pringosas ,bolardos negros ,alcorques llenos de todo menos agua ,islas ecológicas apestan llenas de mierda ,grasa y desperdicios . El pueblo rebosa suciedad por todas partes.
Imagen de una barrio de Alcorcón estos papeles llevan bastantes días así.

Juan Carlos nuestro Incombustible Secretario General,ayer estubo en Tarragona en la mesa de la unidad de los verdes.



Mesa de Los Verdes convoca una Conferencia de Unidad en Madrid
La Mesa de Los Verdes convoca una Conferencia de Unidad en Madrid

Los partidos de la Mesa de Unidad de Los Verdes se reunieron el pasado 4 de julio en Tarragona para valorar los resultados de las elecciones europeas y consensuar un Plan de trabajo de cara a los próximos comicios municipales y autonómicos.

La Mesa valoró muy positivamente los resultados electorales en Europa, que han permitido reforzar la presencia del Grupo Verde en el europarlamento con la obtención de 53 escaños, y en España, donde Los Verdes - Grupo Verde lograron 90.000 votos y consolidaron su posición como referente principal de la ecología política.

Entre los acuerdos adoptados destaca la convocatoria de una Conferencia de Unidad que tendrá lugar en Madrid en octubre o noviembre, y la decisión unánime de concurrir a las próximas elecciones municipales y autonómicas en toa España con la denominación común de Los Verdes - Grupo Verde.

En los próximos meses Los Verdes - Grupo Verde se dotarán de una nueva estructura organizativa, con la elección de coordinadores provinciales y autonómicos en toda España excepto en el País Vasco, Murcia y Extremadura. Se establecerá un censo unificado de afiliación, se centralizará el pago de cuotas, se creará un Gabinete de Prensa estatal, y se editará una revista de amplia difusión.

Así mismo se constituirá una Comisión de Política Municipal que redactará un Programa Marco común para los comicios locales y establecerá los criterios para la elección de los candidatos de Los Verdes - Grupo Verde.

A la reunión, que estuvo presidida por la cordialidad y el consenso, acudieron representantes de los partidos verdes de la Mesa de Unidad y observadores de otras formaciones políticas afines.

Cabe destacar la presencia, por primera vez, de Los Verdes Ecopacifistas, así como la incorporación al proyecto de Los Verdes - Grupo Verde de Carolina Punset, concejala de Sanidad y Agricultura del Ayuntamiento de Altea (Alicante), hija del famoso presentador televisivo y ex-eurodiputado Eduardo Punset.

Carolina Punset

viernes, 3 de julio de 2009

NUCLEARES NO GRACIAS ,NO GRACIAS.....


Yo me lo esperaba la noticia es muy dura, están ganando tiempo para ganarse a la población y ya se encargaran las grandes multinacionales de la comunicación de comer el coco a la gente ,ayer mismo escuche un debate en la Ser y otro en la Cope unos a lo fino diciendo que bueno que la centrales nucleares que están bien que han mejorado mucho en estos años y que el movimiento de los años 70 fue una moda de los mismo pogres que hoy nos dirigen eso no la han dicho pero lo recalco para que no se no olvide y los otros que el agujero de la capa de ozono es un embuste y que no existe el cambio climático .La realidad es dura pero mi opinión simplemente ahorrando solo 1.3% de energía se ahorra una central nuclear es decir decrecimiento nada más ,no se habla del seguro civil que tenemos que pagar todos los españoles en caso de una catástrofe,tampoco que en España no tiene grandes embalses o ríos que pueden enfriar los reactores ,debido a las sequías tan brutales que tenemos,tampoco se habla que en nuestro recibo de electricidad las grandes corporaciones eléctricas nos cobran la moratoria nuclear,tampoco que las grandes constructoras no pueden costear tan brutal gasto ,Aquí no se engañen están esperando que papa estado les solucione a las eléctricas como siempre todo y el ciudadano a pagar y los desechos radiactivos prevaleceran durante miles y miles de años.
MIGUEL ÁNGEL ROZAS SANZ PORTAVOZ DE LOS VERDES GRUPO VERDE ALCORCÓN


Greenpeace considera que Zapatero se ha doblegado a las presiones del lobby nuclear, con lo que demuestra su incoherencia y falta de voluntad política
La organización recurrirá en los tribunales la decisión del Gobierno de prorrogar 4 años la vida de Garoña
El conjunto del movimiento ecologista español - Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/Birdlife y WWF - exigen el cierre inmediato de la central, y denuncian las presiones que está ejerciendo el lobby nuclear para evitar el fin de la vida de Garoña, una central obsoleta y peligrosa.
Madrid, España — Greenpeace deplora la decisión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de mantener en funcionamiento 4 años más la vieja, deteriorada y peligrosa central nuclear de Garoña (Burgos). Zapatero ha incumplido de forma clara su compromiso electoral, programático y de investidura de abandonar la energía nuclear, y ha dado un gran paso atrás en la consecución de un modelo energético sostenible, basado al 100% en las energías renovables y en la eficiencia energética.
Según la organización, el Gobierno se ha arrodillado ante el lobby nuclear al conceder a la central un nuevo permiso de funcionamiento por 4 años. El Gobierno socialista y el propio Presidente Zapatero habían reconocido que Garoña es una central con problemas de seguridad, amortizada y totalmente prescindible. Aún más, el Presidente se ha desdicho de lo que había afirmado previamente en el Senado y en el Congreso, y en algunos medios de comunicación, sobre el cierre de la central en 2011.“Al final, la codicia de Iberdrola y Endesa, propietarios de la central, empeñados en seguir lucrándose con una central vieja y peligrosa pero totalmente amortizada, han pesado más sobre Zapatero y su Gobierno, que el interés general de la sociedad” ha afirmado Juan López de Uralde, director ejecutivo de Greenpeace. “Zapatero demuestra así su falta de palabra y su incoherencia”.El Ejecutivo había reconocido previamente que el cierre de Garoña no supondría ningún problema en el suministro de electricidad. Su contribución energética es muy escasa (el 1,4% del total, en 2008) y está sobradamente compensada por la aportación de las energías renovables (éstas aportaron en 2007 un 23% del total de la electricidad generada). De hecho, España exportó en 2008 una cantidad de electricidad equivalente a la producida por tres centrales nucleares como la de Garoña.Con esta deplorable decisión, el Gobierno también ha decidido seguir exponiendo a la población y al medio ambiente al riesgo de sufrir un accidente nuclear por parte de esta peligrosa instalación. La organización recuerda que Garoña es una central nuclear obsoleta, diseñada en los años 60 del siglo pasado, e inaugurada por Franco allá por 1971. Es de un tipo muy antiguo de reactor que está “fuera de normativa”. El deterioro y envejecimiento del reactor de Garoña son muy evidentes.
En una clara demostración del agotamiento de su vida útil, sufre desde hace años un proceso de agrietamiento múltiple por corrosión que afecta a diversos componentes internos de la vasija del reactor, el corazón de la central nuclear, y que no tiene solución. Por ello se la conoce por la "central de las mil y una grietas".Zapatero ha hecho oídos sordos de las demandas de la ciudadanía, en clara contradicción con sus repetidas manifestaciones. Numerosas organizaciones sociales, ecologistas, sindicales, vecinales y políticas reclaman desde hace años el cierre de Garoña, petición hecha también desde instituciones como el Parlamento vasco, el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava, entre otras.

Greenpeace

jueves, 2 de julio de 2009

Alcorcón se nos queda sin sombra y pierde su color verde

2 de julio de 2009

Nuestro gran amigo del blog ciudadano de Alcorcón ha vuelto a dar en la clave una vez más.
http://www.ciudadanodealcorcon.com/

Alcorcón a vista de calle y a vista de pajaro. LO que teníamos antes.., lo que ya no está.

Aquí podeis hacer una ruta peatonal, muy interesante:
Simplemente has de seguir las flechas con el raton. En este caso verás como estaba la plaza de la hispanidad, y como está ahora más o menos, aunque lo que muestra street view son las obras...pero los arboles: NO ESTAN.


Ver mapa más grande


Ver mapa más grande



Jose Aranda , con Avda Leganés , antes del aparcamiento.


Plaza de la Hispanidad antes de las obras del Aparcamiento.




Plaza de San Pedro Bautista antes del aparcamiento.



Siempre se comenta, se dice, que Alcorcón esta sucio, lleno de pintadas, que los parkings estan eliminando zonas verdes, que se esta solando de hormigón nuestra ciudad.

He realizado un estudio a traves de google earth, maps live y street view, y sinceramente da pavor ver lo que antes había de zonas verdes en la Plaza de la Hispanidad, San Pedro Bautista, o Alcalde Jose Aranda con Avenida Leganes, y lo que hay ahora.

Siempre se dice que una imagen vale más que mil palabras. Pues os recomiendo hacer una visita guiada por google earth, a pie de calle (de hace dos veranos o uno), y a vista de satelite (de hace más tiempo). Descubrireis como esta el centro de pintadas, como hay algunas islas "ecoilogicas sin recoger", como a vista de pajaro vereis san pedro bautista y plaza de la hispanidad repleto de arboles (si os fijais, son las pocas zonas verdes que quedaban en el centro)...y muchos mas descubrimientos.

En una vista general, descrubrireis como las pocas zonas verdes del centro, han dejado paso al hormigón. Sin duda, la planificación de aparcamientos se basó en ocupar lo poco que quedaba libre, que casualmente era lo poco verde que tenían los vecinos. Ahora llega el verano, y pasarán mas calor, tendrán menos sombra, y menos naturaleza que mitigue la angustia de la ciudad.

Os recomiendo dar una vuelta por la ciudad, observar donde se ponen nuestros mayores por la mañana, donde juegan los niños, donde prefieren pasar el verano...descubrireis que las nuevas zonas construidas de aparcamientos son soleras de hormigón, con parques infantiles desiertos...pues no se puede estar allí. En cambio, los parques de tierra, con arboles, y sombra..repletos a mas no poder. Todo por el peatón, pero sin el peatón.

Que poco sentido común.

PLANETA VERDE TRUEQUE




Planetaverdetrueque :
Otra forma de ser solidario, otra forma de combatir un capitalismo salvaje que sólo se fija en el productivismo...Una forma de ser PERSONA TRUEQUE: Se cambia, se regala, no VENTA .Tenemos un web en internet para intercambiar cosas que no nos sirvan por otras o por nada te apuntas .
Te esperamos en
http://www.asociacionplanetaverde.org/