miércoles, 7 de abril de 2010

CUANDO LAS CIUDADES SE CALIENTAN.






Se vienen grandes cambios climáticos y las ciudades serán especialmente afectadas por el creciente calor. Además de que tendrán que enfrentar vientos cada vez más fuertes. Un nuevo desafío para el planeamiento urbano.

En las ciudades aumenta el calor. Cada vez hay más días de verano, definidos por una temperatura de 25 grados hacia arriba. El Servicio Alemán de Meteorológica descubrió que en Fráncfort del Meno, en el futuro, los días de calor puedan aumentar en 26 días más de los que tenemos ahora anualmente. Las ciudades y aglomeraciones urbanas serían más afectadas que sus alrededores, dice Paul Becker, jefe del Servicio de Clima y Medioambiente en el Servicio Alemán de Meteorológica.

Bildunterschrift: Los rascacielos almacenan el calor, como aquí en Fráncfort del Meno.

“Cuando el sol da en las ciudades, los edificios almacenan el calor y lo mantienen. Fuera de las ciudades ésto no funciona. En consecuencia, sobre todo en las noches, las ciudades son más calurosas que sus alrededores. Además, el tráfico y la misma gente, genera calor cuando utiliza la calefacción”, dice.

¿Aire acondicionado como solución al problema?

En las ciudades se pierde el sistema de refrigeración natural. Mientras que en el campo la lluvia se vaporiza lentamente – y la evaporación de agua hace que las temperaturas desciendan – en las ciudades la lluvia escapa rápidamente por la canalización.

Pero, para refrescar las ciudades no basta con prender el aire acondicionado. Todo lo contrario, dice Paul Becker. “Una técnica de aire acondicionado sería improductiva porque haría que las ciudades se calentaran más: aunque refresca en el interior, afuera se produce más calor”, explica.

Según él, lo importante es planear mejor la estructura de las ciudades y crear parques y prados, los llamados pulmones verdes. “Estos son sendas verdes que llevan el aire desde afuera al interior de las ciudades cuando no son bloqueados por edificios. Dichas corrientes de aire no se pueden construir como vías porque el viento distribuiría la polución del tráfico automotor por toda la ciudad”, dice.

Ventarrón como nuevo desafío en las ciudades

Michael Schatzmann del Instituto Meteorológico de la Universidad de Hamburgo indica que las ciudades tienen que enfrentar mejor las tempestades. Normalmente en la ciudad, el viento es menos fuerte que en los alrededores debido a que las casas lo frenan.

Pero en algunas partes hay ventarrones y son éstos los que causan daños tremendos. “Delante del edificio se forman como estancaciones de viento y atrás se forma una depresión atmosférica. El viento que normalmente está a la altura del techo, es así llevado a la tierra. De esta forma, el viento cercano al suelo desarrolla grandes velocidades,” dice Schatzmann.

Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Tempestades en Múnich.

Todavía no se sabe si estos ventarrones se han intensificado en los últimos años. Para saber eso, los científicos tienen que examinar largos períodos y comparar sus diferentes valores medios. Según Michael Schatzmann, eso es bastante difícil, porque "antes casi nunca se medía el viento. Los residentes ponían una veleta en los techos para saber la dirección de donde provenía y después se estimaba la velocidad cercana”, dice.

Para proteger las ciudades de los ventarrones se tendría que incluir en el planeamiento urbano, desde un principio, la fuerza de éstos, recomienda Schatzmann. En la construcción de torres de televisión o de rascacielos, ésto ya se hace, pero cuando se trata de obras más simples no se tiene en cuenta. Pero así se podrían evitar más y mayores daños .

Autoras: Sarah Steffen /Simone DohmsEditor: José Ospina-Valencia

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