domingo, 30 de enero de 2011

EL SINDICALISMO ES AL TRABAJADOR COMO LA SANIDAD AL ENFERMO



EL SINDICALISMO ES AL TRABAJADOR COMO LA SANIDAD AL ENFERMO

Del NO a la jubilación a los 67, al SÍ a la jubilación a los 67, y si te jubilas antes pagas penalización, en muy pocos días, solo hay cinismo, y la gran mentira de que los sindicatos "mas representativos" representan a alguien que no sea el PPSOE, y por tanto, los intereses de bancos y gran capital

Un joven con 26 puede perfectamente haber estado viviendo con sus padres, con trabajos precarios en la economía sumergida, con contratos a tiempo parcial con horas.

A los padres se les ha reducido la pensión y a los hijos se les ha dado un futuro mucho más complicado.

Acuerdo pactado por aquellos a quienes no va a afectar. Acuerdo que perjudica y divide a la clase trabajadora en función de los años que tiene, que perjudica a las mujeres, a los precarios, a los jóvenes que tienen trabajos más precarios. Hay gente de veinti y pico años que estudia por ejemplo medicina, que hace un máster de especialización, se creen estos "SINVERGÜENZAS" que nos han vendido por sus garbanzos que todos empezarón a trabajar a los 16 años. Este acuerdo que perjudica gravemente los derechos de los trabajadores y precariza más el sistema de pensiones.

Esta reforma debería haberla aplicado solo el Gobierno y haber asumido el coste de las medidas antisociales que conlleva, los trabajadores deberíamos haber tenido la dignidad de haber defendido propuestas que no recortaran derechos.


Los sindicatos mayoritarios hace tiempo que deberían haber meditado internamente el por qué se les percibe como parte negativa del Sistema, por qué se les considera como aburguesados mecanismos de intermediación, paralización y justificación., se está instaurando en la sociedad y de la necesidad de debatirlo. Debatirlo seriamente, sin tabúes, sin imposición previas, sin cuestiones intocables, llámese esto Unidad o Unicidad.

Y aún reconociendo como cierto la actual desideologización de la sociedad, no toda la culpa de esa incultura social y cultural la tienen los trabajadores, incapaces muchos de ellos, y por diversos motivos, de estar a la vanguardia de las movilizaciones. Mucha culpa, prácticamente toda, de esa ignorancia y dejadez obrera la tienen los sindicatos que se han ido reconvirtiendo, sin prisa pero sin pausa, en meros agentes de servicios. Y reitero que cuanto mayor sea el enfriamiento, la parálisis, la sumisión, la ignorancia y la desafección de los trabajadores hacia ellos, mayor es la culpabilidad de quienes han dirigido los sindicatos.

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