sábado, 10 de septiembre de 2011

HISTORIADOR APORTANDO DATOS SOBRE LA FINCA DE FUENTE CISNEROS.

Como historiador de Móstoles voy a arrojar un poco de luz , no pongo en duda el valor ecológico de la finca ni la “historia” reciente de la misma, pero en cuanto a los orígenes tengo que decir que es todo erróneo. Por lo que yo he podido documentar, el nombre del paraje original era Huerta Cisneros, porque era una zona de huertas regadas con el agua del arroyo, que por cierto, se llama de la Princesa y da nombre al barrio homónimo de Móstoles, además de constituir el curso alto del arroyo del Soto; el nombre del paraje viene del apellido de una familia hidalga que habitó en Móstoles en el siglo XVI, los Alvarado de Ciceros, lo que dio lugar a que se conociera como Huerta Ciceros, y por evolución etimológica ya era en el siglo XVIII Huerta Cisneros. Efectivamente, en origen el terreno se enclavaba en el término municipal de Móstoles; si encontráis mapas del término de Móstoles anteriores a los años ochenta lo veréis claramente. El terreno, poblado con medio millar de árboles de ribera y huertas –500 álamos, perales y guindos según el Catastro de Ensenada-, se transmitió de generación en generación en el mismo linaje, recayendo en el siglo XVIII en los también hidalgos Bardales. A comienzos del siglo XX la propiedad recaía en Juan Francisco Ramírez González, quien logró con sus influencias que se instalara en aquella finca un apeadero del ferrocarril de Madrid a Almorox, denominado Colonia Ramírez. En 1931 a una hija de aquel magnate le embargaron judicialmente la finca para pagar una deuda, y fue entonces cuando Ricardo Medem, que se afincó entonces en Móstoles (esta familia no tenía arraigo en nuestra villa), la compró. Entonces la describía así el auto judicial: “Denominada Fuente de Cisneros, sita en término de Móstoles, próxima a la línea del ferrocarril de Madrid a la Villa del Prado, con apeadero del ferrocarril que se denomina de la Colonia de Ramírez, que mide diecisiete hectáreas, treinta y ocho áreas, cuatro centiáreas, según plano pericial, y según el título trece hectáreas, catorce áreas, cuarenta y seis centiáreas. En el centro de la finca existe una casa de dos pisos, con siete habitaciones por planta, escalera de caracol situada en la habitación de entrada, y unidos a las dos fachadas laterales tiene dos corrales, uno destinado a conejar, y en el otro hay un gallinero, cuadra para dos caballerías, retrete, cochera y palomar. En la parte Sur de la finca, lindante con el camino de servicio, hay otra casa pequeña de planta baja con corral. Tiene además la finca tres norias, con un pozo para el riego de la huerta, un cenador, un estanque circular de cemento, un lavadero, y en el barranco una presa de cemento. Es en el Registro de la Propiedad de Getafe la finca número tres mil novecientos cinco”.
Fue en 1984 cuando los ayuntamientos de Móstoles y Alcorcón decidieron permutarse terrenos de su término municipal: Alcorcón cedió una franja de su término, de 112.750 m2, correspondiente a unos terrenos situados en las afueras del casco urbano de Móstoles, en la calle hoy llamada, precisamente, de Alcorcón –terrenos que, debido a la falta de suelo, el Ayuntamiento mostoleño empleó en dotar con equipamientos públicos a los barrios adyacentes-; por su parte, Móstoles cedió a Alcorcón los terrenos de la finca Fuente Cisneros. El acuerdo fue ratificado por la CAM un año después y se modificaron los límites de ambos términos municipales.

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