martes, 17 de abril de 2012

LOS VOCEROS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SE HAN CONVERTIDO EN LOS PORTAVOCES DE LAS GRANDES CORPORACIONES.





Viendo a Repsol, como pusilánimes cuando empeoran sus condiciones de vida. Todo lo que aceptan bajo el discurso de “apretarse el cinturón” para seguir garantizando el saqueo privado a todo lo público, lo rechazan cuando creen defender a España.

Producto de un compendio de mitos historiográficos, de una nostalgia construida de algo que fuimos y que nunca resultó ser cierto, se asocia el patriotismo a la defensa a ultranza de la propiedad y de todo lo que huela a conservador. Quien quiera cambiar algo, mejorar las condiciones de vida de la población –si hay una patria debería sostenerse sobre esto-, se convierte automáticamente en la anti-España, a ojos de quienes parecen ostentar el copyright de ser español.

La cosa más o menos vendría a ser así: Importar lo peor de cada constitución europea –lo bueno nunca-, no cuestionarse jamás por qué esos que se llaman mercados especulan con nuestras vidas y encenderse por unos guiñoles, es lo que entienden por ser un patriota español. Yo creo que más que patriotismo es puro complejo de inferioridad. Mucho llenarse la boca de grandes palabras, pero los más patriotas no dirán nunca nada de la amnistía fiscal, acto antipatriota por excelencia, pero eso sí, salen rápido a la palestra para defender a las empresas españolas, como propias.

Las mismas empresas que como Telefónica, anunció en Londres y en inglés, un ERE en España de 10.000 empleados y que nos cobra el doble de precio por el ADSL con la mitad de sueldo que en Europa. Como la misma Repsol, que sólo paga un 25% de los impuestos –con miles de desgravaciones, claro-, y el resto va a paraísos fiscales. Defienden empresas pero nunca personas. Que levante la mano quien haya visto de manera directa o indirecta un solo euros de los 104 millones de euros que ganaron sus directivos entre 2008 y 2011, un 67% más que en el periodo anterior.

Les vemos en Twitter montando topics como “#vengarsedelosargentinos” o “#acampadaYPF”, para reivindicar un petróleo que como la plata en su tiempo, nunca pasó por las manos de la gente. Antes se iba todo para Flandes y ahora a Suiza. Las multinacionales no sólo expolian a los países de origen, también se ríen de todos nosotros. Los patriotas de hojalata encuentran en el Rey a su mejor exponente: El paro juvenil le quita el sueño mientras me voy a Botswana a cazar elefantes a vuestra salud –nunca mejor dicho-. Estáis oxidados.

Jorge Moruno, Licenciado en Sociología.

(del muro de Lobo Azul)

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