viernes, 3 de agosto de 2012

Frente cívico contra la decadencia.

JUAN GASCON




Las medidas orientadas hacia una solución de la crisis que nos someta a más recortes y sacrificios están provocando sobre la población una sensación de decadencia.



Los sacrificios obligados para aquellas personas que no han tenido ninguna responsabilidad en la gestación de esta crisis nos prometen una etapa de prosperidad y de reformas donde todo volverá a ser como antes. El problema es que no queremos que todo vuelva a ser como antes, queremos una regeneración política y democrática que ponga a las personas por encima de todo, queremos una regeneración de la sociedad que cuestione un sistema económico que no tiene en cuenta a las personas sobre todo a las que tienen mayores dificultades para la supervivencia: pobres, desempleados, inmigrantes.



Una de las cosas que permiten que los políticos puedan tomar las decisiones de una manera tan fácil es la abstracción de las consecuencias y la separación de las decisiones de las personas a las que estas decisiones afectan, otra es el tiempo que la gente ha estado despreciando la política, lo cual ha permitido que hubiera menos personas pendientes de esas decisiones. El 15M ha sido un movimiento que ha ayudado a repolitizar a la ciudadanía.



Que el Ayuntamiento  x  ya da igua son todos,decida despedir a tres ordenanzas(amortizando las plazas) por el hecho de ser interinas, a la par que contrata a un coordinador de Sección Cultura Servicios Sociales que va a ganar como cuatro ordenanzas(4195€ mensuales), que además es un puesto de libre designación y encima es portavoz de un partido de la casta.



El mismo grado de abstracción de la entrevista al alcalde x donde dice que estamos mejor que hace un año, cuando la realidad apunta todo lo contrario. Por muy decadentes que sean nuestros análisis, a poco que tengan en cuenta la realidad social y de nuestro entorno, tendrían que ajustarse más a lo que ocurre, tener un mayor contacto con las personas que están sufriendo las consecuencias de la crisis.(Que se está acentuando más por las medidas que toma el Partido Popular en todos los niveles.)



En el discurso de la decadencia social y política cada cuál tiene su parte de culpa: Los parados son unos vagos, que no trabajan porque no quieren o que combinan cobrar el paro con estafar, los trabajadores que tienen un puesto de trabajo indefinido son unos egoístas que no quieren que se abarate más el despido para poder generar más empleos, los trabajadores públicos somos unos vividores y queremos unas condiciones de trabajo intolerables, los sindicatos de clase son enemigos naturales de la clase trabajadora por negarse a perder derechos por nuestro bien. Podríamos seguir así hasta el infinito y es un discurso decadente porque es el que nos dan hecho desde determinados medios de comunicación y desde una ideología neoliberal interesada en segmentar e individualizar los intereses de la clase trabajadora. Un discurso sumiso ante una toma de decisiones unilateral donde la ciudadanía elige cada cuatro años y luego da libertad a sus responsables políticos para que hagan lo que quieran independientemente de lo comprometido.(Contra la Europa del Capital. Ramón Fernández Durán)



La reflexión y la toma de conciencia colectiva no forman parte del discurso de la decadencia. El problema de la decadencia es que promete bonanza, promete una solución a los problemas que no llega y se basa en una denuncia profética donde hay que tener fe en un dios mercado que no hace más que traicionarnos continuamente y mostrar sus claras preferencias por otros pueblos.



Quien quiera seguir ciego que mantenga su fe en quienes prometen una salida para este túnel, que tal vez se produzca al tomar esas decisiones como se produciría tomando otras. El problema es que la sociedad que estamos contruyendo es un sitio donde cada vez más gente tiene que vivir peor, por debajo de los límites, que estamos excluyendo a seres humanos simplemente porque no satisfacen las necesidades del mercado.(

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