jueves, 25 de abril de 2013

Y aunque a todos los pájaros matarais

Y aunque a todos los pájaros matarais
Dentro de mí aún volarían salvajes y eternos, y libres, y llenos.
Aunque con vuestras muertes los matarais,
Con mi vida seguirían vivos:
Jamás podríais extinguirlos.
Porque esa es la fuerza del hombre y no otra.
Y esta libertad que llevo dentro y que se me sale por los ojos hirviendo
Esta libertad que me adentra hasta tocarme el último hueso del alma,
Que corre incendiándome la sangre, como una estrella en el limboComo un caballo en la noche
Esta libertad tan mía, y tan del mundo y tan de nadie
Se os escapa de las balas, se os escapa de las cárceles.
Se os escapa y os combate: Con uno solo de sus aleteos vuestros imperios caen destruidos
Rebotando en el vacío, vaciándose.
Porque esa es la fuerza del hombre y no otra
Una poesía emergiendo del silencio
Una palabra quemándose en los ojosUna rosa que nace en el invierno
En la nieve cruda del miedo
En la escarcha seca del tiempo.
Una rosa que trae entre sus pétalos
El misterio de la primavera
El secreto de la utopía.
Todo es concebido en el vientre de la libertad
De esta libertad que se me desangra a versos
Y que vosotros no podéis recitar.
 — con Amanda Eznab

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