jueves, 11 de julio de 2013

MANIFESTANTES, DISTINTOS INTERESES POBRES RESULTADOS.

La mayoría de la gente no sale a la calle en nombre de la "dignidad" del "futuro de nuestros hijos", etc. Sale porque ya no tiene otra alternativa y sus intereses suelen ser tan mezquinos como siempre.

Entre esa gente hay también una mínima porción de gente empatica e idealista, pero confundida, persiguiendo fantasmas, pensando que hay que cambiar lo de afuera primero para construir lo de adentro, cuando es al revés. Por eso piden educación, salud, oportunidades, trabajo, etc. Sueñan con un estado de bienestar, y ahí está la trampa, porque ese estado protector, con bonitos hospitales y escuelas, y sobre todo la confianza depositada en él, hasta el punto de ponerlo por encima del propio individuo, fue lo que probocó lo que ellos mismos deseaban sin saberlo en su ignorancia y comodidad, que una minoría tecnocrata tomara las riendas con más autoridad y margen de maniobra que la peor de las dictaduras, mientras el pueblo, con la barriga llena, se degradaba cada día más en el facilismo, la estupidez y un total desinterés. Y ahora salen a la calle a pedir que vuelva el mismo sistema que los hundió.

Esos dos grupos de gente son los individuos más vulnerables al chantaje visceral con el que suelen ser manipulados. Sufriendo no solo de la indiferencia de los poderosos, sino también de la violencia infligida por los mozos de escuadra.

La tercer minoría está compuesta por los infiltrados de la tecnocrácia (gente que trabaja para los bancos y los partidos políticos) esta gente poco a poco va tomando las riendas, embarrando la cancha y dividiendo a las confundidas masas de todos estos movimientos, para si lograr lo que se conoce como DISIDENCIA CONTROLADA.

Y en la cúspide de los rascacielos están los orquestadores de todo este absurdo, los que ponen orden en el caos, riendo y fumandose un habano, mientras contemplan con regocijo una batalla de pobres contra pobres.
 

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