viernes, 10 de febrero de 2017

Reapertura de Garoña entraña un riesgo inasumible según Recortes Cero y Los Verde

Reapertura de Garoña entraña un riesgo inasumible según Recortes Cero y Los Verdes
Proponen un calendario de cierre de las nucleares


Unas horas después de que El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) diera luz verde a la reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), una explosión causó 6 heridos en una central nuclear francesa y generó el pánico de la población.

Mientras los telediarios abrían con estas inquietantes noticias, otras informaciones no menos importantes se daban a conocer esta semana, aunque apenas han trascendido a la opinión pública.

La primera habla de la aparición de un agujero de unos dos metros de diámetro  en el reactor número dos de Fukushima, hermana gemela de Garoña. "La aparición de este agujero se debería a una de las muchas fugas de combustible que tuvieron lugar tras el terremoto que asoló a Japón en el año 2011, y de momento ya ha provocado unos niveles de radiación que superan por completo los registros más altos detectados hasta la fecha (73 sieverts por hora)".

Los trabajos de limpieza del combustible no arrancarían hasta el año 2021, pero el verdadero reto consiste en llegar hasta la zona del agujero. Ninguna máquina sería capaz de soportar durante más de un par de horas estos niveles de radiación.

La segunda noticia relacionada con la energía nuclear y la reapertura de Garoña ha sido la explosiva declaración de Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada en la Universidad de Alcalá de Henares y experto en energía nuclear: "El hecho de que lleve 4 años cerrada, al tener que calentarla, los bruscos cambios de temperatura pueden facilitar la aparición de grietas en elementos claves del reactor nuclear como, por ejemplo, el edificio de contención que lo alberga".

Así pues, para Nuria Suárez, portavoz de Recortes Cero -coalición que incluye a Los Verdes- "es evidente que la reapertura de Garoña es un despropósito y entraña un riesgo inasumible".

Las centrales nucleares son peligrosas, el seguro lo pagamos todos y se deben cerrar. Si la central nuclear de Garoña sufriera un accidente grave, teniendo en cuenta la dirección noroeste del viento que suele ser la habitual en la zona, el material radiactivo llegaría hasta Zaragoza. El material se iría depositando de más a menos por todo el valle del Ebro contaminando zonas pobladas como Vitoria y Logroño. Habría que desalojar y abandonar localidades cercanas como Miranda de Ebro y el material radiactivo contaminaría la cabecera del Ebro así como el propio río Ebro (la central nuclear utiliza las aguas del Ebro para su refrigeración) desde su cabecera hasta la desembocadura, durante décadas o tal vez siglos.

Esteban Cabal, co-portavoz de Recortes Cero y de Los Verdes - Grupo Verde, mantiene que "sustituir la energía nuclear por fuentes renovables, además de ser técnicamente viable y socialmente exigible, resulta económicamente rentable y abarataría la factura de la luz en los hogares españoles". Para Cabal "un calendario de cierre es una prioridad inaplazable porque la energía nuclear es muy cara y peligrosa, genera residuos muy contaminantes que hipotecan el futuro de las generaciones venideras. Las centrales atómicas deben ser clausuradas de inmediato. Si potencias nucleares como Alemania o Japón ya lo están haciendo, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros?".

La transición hacia un nuevo modelo energético sostenible comporta esta necesidad porque la energía nuclear no es la solución para un mundo sin petróleo. Recortes Cero y Los Verdes proponen un calendario escalonado para el abandono definitivo de la energía nuclear.

Según Esteban Cabal "no existe ningún impedimento para que en 2020 no quede ni una sola nuclear en funcionamiento, y podemos garantizar que no supondría ningún riesgo para el suministro eléctrico. España exporta energía, produce un 40% más electricidad de la que consume, y solo un 20% o menos es de origen nuclear".

En opinión de Nuria Suárez "el alargamiento de la vida útil de las centrales supondría un riesgo inasumible porque las condiciones de funcionamiento no serían las adecuadas. Además un reactor atómico produce 25 toneladas de residuos radioactivos de alta actividad cada año, residuos con los que no se sabe qué hacer y que contienen compuestos que emitirán radiación durante 110.000 años (Carbono-14) e incluso durante 480.000 años (Plutonio-239). Lo más seguro es dejar de producir estos residuos cuanto antes".

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