miércoles, 5 de diciembre de 2018

Intervención del presidente de Los Verdes, Esteban Cabal, leída ayer en el Acto público de Barcelona en conmemoración del 40 aniversario de la Constitución:

Intervención del presidente de Los Verdes, Esteban Cabal, leída ayer en el Acto público de Barcelona en conmemoración del 40 aniversario de la Constitución:
Agradezco a Izquierda en Positivo que me haya invitado a participar en el acto sobre “Qué Constitución queremos” representando a Los Verdes. Un problema sobrevenido en el último momento me va a impedir participar con vosotros en Barcelona el 3 de diciembre en esa mesa redonda. Quien tenía que ejercer de maestro de ceremonias, ese mismo día, en la ceremonia de inauguración del III Festival de Cine y Derechos Humanos de Madrid no podrá hacerlo por cuestiones familiares y el director del Festival, Toni Navarro, me ha pedido que lo sustituya. Toni es de Tarragona, también dirige el Festival de Cine y Derechos Humanos de Barcelona que lleva celebrándose ya 15 años y es un destacado militante federalista muy crítico con el independentismo. También él me ha pedido que le disculpéis por requerir mi presencia en ese trance.
Los Verdes son también, en cierto sentido, “la izquierda en positivo”, porque una izquierda que se engalana con esos atributos debe inspirarse en los principios de la ecología política. Los Verdes nacieron en los años 80 sintiéndose herederos de las mejores tradiciones de libertad y emancipación de la izquierda, pero siendo a la vez muy críticos con la deriva de la izquierda clásica, la izquierda fabiana acomodada al capitalismo, la izquierda de moqueta subordinada a los intereses de la oligarquía financiera y las multinacionales, la izquierda productivista incapaz de cuestionar el modelo de desarrollo insostenible de la sociedad de consumo, incapaz de cuestionar el sistema monetario que ha convertido el dinero en deuda, la izquierda que ha permitido el sistema de banca fraccionaria y el secuestro de nuestra soberanía monetaria por parte de los grandes bancos centrales privados e instituciones financieras como el FMI, el Banco Mundial y el Banco Internacional de Pagos, el banco central de los bancos centrales, que nos ha llevado a este gigantesco esquema de Ponzi, este gran casino que es la macroeconomía moderna y que nos aboca inexorablemente al colapso.
Los Verdes siempre fuimos y seguimos siendo reacios a esa vieja izquierda intelectualmente indigente, esa izquierda autoritaria, patriarcal y militarista para la que el fin justifica los medios, esa izquierda rancia que tanto se asemeja a la derecha de siempre. Y que se hermana con la burguesía nacionalista para levantar muros y banderas que nos dividen. Los Verdes anteponemos a la cuestión nacional la justicia social, como siempre hizo la izquierda verdadera. Pero también reivindicamos la justicia ambiental.
Recogiendo el espíritu de mayo del 68, dijimos que no nos sentíamos de derechas ni de izquierdas, de esas izquierdas, si no de delante, delante históricamente, más allá de las ideas decimonónicas de nuestros abuelos políticos.
A la contradicción entre capital y trabajo añadimos la contradicción entre capital y naturaleza. El futuro será verde o no será. No hay futuro si esquilmamos los recursos naturales, los océanos, los últimos bosques vírgenes, no hay futuro para nadie si destruimos la biodiversidad del planeta.
Hace falta pues un giro de 180 grados en la política económica mundial, pero también en las políticas locales y regionales, en el urbanismo, en la educación, en la sanidad… La ecología debe ser el criterio que oriente todas las políticas sociales. Porque uno no nace de izquierdas, se hace. Se hace cuando aplica políticas de izquierdas con criterios ecológicos. Las personas y las organizaciones que se dicen de izquierdas sólo lo son en realidad en la medida en que anteponen lo social y lo ecológico a todo lo demás, incluyendo sus intereses personales o nacionales, o de casta.
Por eso Los Verdes, desde la ecología política, queremos una Constitución que se impregne de la solidaridad intergeneracional. Que garantice los derechos y las libertades civiles, pero también que garantice que la tierra que heredarán las generaciones futuras sea rica y fértil.
El capitalismo es incompatible con la justicia social y con los derechos humanos, pero también con un planeta sano y un mundo habitable como el que queremos para nosotros y para nuestros hijos. La Constitución debe ser una herramienta útil para permitir la prevalencia de los poderes públicos sobre los privados y la necesaria transición hacia una economía circular, descarbonizada, desnuclearizada y descontaminada, que anteponga el bienestar social y ambiental al lucro y que prohíba eficazmente el fraude a los consumidores y la obsolescencia programada. Hay que salir de la lógica capitalista. Porque toda actividad económica debería generar un beneficio social pero también ambiental.
La Constitución que queremos Los Verdes es, por supuesto, republicana. Porque todos somos iguales ante la ley, el Jefe de Estado no puede ser un título hereditario. Además la monarquía se opone al principio de igualdad de oportunidades.
La reforma constitucional que proponemos pasa por blindar las pensiones en la Constitución para que nunca más pierdan poder adquisitivo los jubilados. Pasa por consagrar la renta básica universal. Y pasa por garantizar que los derechos fundamentales como el derecho a la salud, el trabajo, la vivienda y un medio ambiente sano no sigan siendo papel mojado en la Carta Magna. Para todo ello es necesario redistribuir la riqueza y los recursos, dotando a los poderes públicos de las herramientas constitucionales y fiscales necesarias para ello. Pero también estableciendo la obligatoriedad de desarrollar legislativamente tales instrumentos.
Por último, la Constitución del 78 reconoce como “básica” la legislación en materia ambiental, lo que en la práctica nos hubiera permitido promulgar una Ley General de Medio Ambiente de obligado cumplimiento para todas las Comunidades Autónomas. Los Verdes reivindicamos esa ley que ya existe en casi todos los países y que nuestra Constitución contempla pero que nunca vio la luz. La Constitución debe establecer la obligación, y no solo la conveniencia, de su promulgación.
Esteban Cabal
Presidente de Los Verdes – Grupo Verde

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